Edición: reescritura independiente en español del original chino, disponible en caracteres simplificados y tradicionales en una misma página.
Un hombre está sentado detrás de un escritorio, con las manos entrelazadas delante del rostro. Lleva guantes y gafas de cristales tintados.
Es el máximo responsable de la organización. Controla toda la información sobre esta guerra, decide el destino de unos cuantos niños y dirige un plan para el porvenir de la humanidad. También es el hombre que abandonó a su hijo, pasó diez años sin hablar con él y, cuando lo necesitó, lo llamó para ordenarle que subiera.
Todo lo que hace tiene un objetivo: volver a ver a su mujer.
Dos planes
Conviene separar dos cosas que suelen confundirse. SEELE tiene su propio proyecto: la Complementación Humana. Quiere llevarla a cabo de acuerdo con un plan que posee una lógica completa.
Gendō tiene otro. Quiere aprovechar ese mismo proceso para conseguir algo distinto. Su objetivo es Yui Ikari.
Dónde está Yui
Yui Ikari es su mujer y fue el sujeto del experimento de contacto con la Unidad 01. Algo salió mal. La máquina la absorbió y ella desapareció. Shinji, que tenía cuatro años, estaba presente.
Un niño de cuatro años ve, a través de un cristal, cómo su madre desaparece dentro de una máquina. La obra muestra ese momento: es breve y casi no tiene sonido.
Después envían lejos al niño. Él crece y vuelven a llamarlo para que se siente dentro de esa máquina.
Todos los lugares que ocupa la gente en esta historia se organizan a partir de aquel hecho. Una mujer es absorbida por una máquina. Todo lo que su marido hace durante los diez años siguientes persigue recuperarla. Su hijo es enviado lejos y, diez años después, llamado de nuevo para entrar en la máquina que contiene a su madre.
Al final de todo ese entramado, lo que él quiere es una persona concreta. Es necesario decirlo al comienzo de este ensayo, porque de ello depende cómo entendamos a este hombre.
No pretende gobernar el mundo. No lo mueve la fe en una teoría. Ni siquiera le importa demasiado lo que SEELE dice sobre el futuro de la humanidad: se está sirviendo de ello.
Quiere estar con alguien. En cuanto al motivo, su deseo pertenece a la misma familia que los deseos de cualquiera de los niños de esta obra.
Lo que hace para conseguirlo
Veamos cómo lleva ese deseo a la práctica. Bajo su dirección se fabrican y conservan cuerpos cuya relación con Yui la historia va dejando entrever. Convierte uno de esos cuerpos en una niña: le da un nombre, borra su procedencia y la cría a su lado.
Conserva un tanque lleno de cuerpos de reserva cuyo uso está perfectamente definido: seguir disponiendo de ella después de que muera. Es decir, el mismo proceso con el que la fabrica ya incluye lo que habrá que hacer con su muerte.
Envía lejos a su hijo durante diez años. Cuando lo necesita lo hace regresar, lo mete en la máquina que contiene a su madre y le presenta a otra niña gravemente herida como precio de negarse.
Organiza una institución internacional y dirige una guerra que dura años. Moviliza a innumerables personas y gasta sumas incalculables.
Lo que busca solo puede obtenerlo una persona de otra persona. Pero a todos los que quedan en medio los convierte en piezas.
No hay un elogio ni una condena en esa frase. Describe una contradicción de forma: él busca una relación con alguien concreto, pero el método que emplea exige que todas las personas concretas pierdan su singularidad. Incluida la chica que ha crecido a partir de los materiales de su mujer. Incluido su hijo.
Él y Shinji
Gendō y Shinji hablan muy pocas veces, y casi todas sus conversaciones son muy breves. La mayor parte del tiempo él calla. Lo separan de su hijo la distancia, un cristal, una orden. Sus valoraciones llegan a través de Misato, de Fuyutsuki o de un informe.
Alguna vez elogia a Shinji. Siempre por un resultado en combate. La pregunta que Shinji lleva tanto tiempo intentando resolver no recibe respuesta: ¿por qué me abandonaste?, ¿por qué ahora quieres que vuelva?
La obra ni siquiera presenta a Gendō eludiendo esa pregunta. Lo presenta sin advertir que haya una pregunta. En el orden que ha dispuesto, no es un asunto del que tenga que ocuparse.
Hay escenas en las que padre e hijo comparten una habitación sin decir una palabra. Duran mucho, hasta que el espectador empieza a sentir vergüenza por ellos. En ese silencio se da algo por sentado: aquí no hay una relación que necesite cuidados.
Rei Ayanami lo rechaza
Al final, el mecanismo se atasca. Lo atasca la persona que él mismo fabricó.
En The End of Evangelion, Gendō quiere poner en marcha su plan. Necesita a Rei. Ella reacciona a la conmoción de Shinji, pronuncia aquella frase y lo abandona.
Hasta ese momento, «Rei Ayanami» era para él una herramienta. A partir de ese momento, es un ser con voluntad.
Él no ha provocado ese cambio ni ha dado permiso para que ocurra. Le ocurre, y no puede hacer nada para evitarlo. Fabricó a una persona, preparó numerosos recambios, controló su origen y dispuso el lugar que debía ocupar. En el instante decisivo, ella se marchó.
Sus últimas palabras
Durante la Complementación, Gendō se encuentra con Yui.
Habla de Shinji: cuando se acerca a él, solo consigue hacerle daño; por eso sería mejor no hacer nada. Yui pone nombre a lo que ocurre: le tiene miedo a Shinji.
Es una de las pocas veces que se explica. A lo largo de veintiséis episodios y una película, este hombre apenas ha hablado de su manera de relacionarse con los demás. Al final reconoce que no cree que otros puedan quererlo.
La conversación expresa su miedo. También acaba pidiéndole perdón a Shinji. Pero la obra no convierte esa disculpa tardía en una reconciliación ya consumada entre padre e hijo, ni establece que haya sido perdonado.
Después lo devoran.
En qué se diferencia de los demás
Quiero cerrar con algo, sin emitir un juicio. Casi todos los personajes desean lo mismo: estar con otra persona concreta y ser vistos por ella. Lo quiere Shinji, lo quiere Asuka y, desde el lugar que ocupa, también lo quiere Rei. Misato, Kaji, Ritsuko: todos. Gendō también.
La diferencia no está en que su deseo sea peor. Está en que dispone de toda una institución, de un ejército, de un plan internacional y de numerosos cuerpos de reserva. Por eso puede intentar obtener lo que desea de la manera que él elija.
Los demás solo pueden esperar, probar, quedarse sin palabras ante la mesa. Él puede fabricar a alguien.
¿Qué es, entonces, aquello que todo este sistema se propone llevar a cabo? La obra le da un nombre y un mecanismo. Y ese mecanismo aborda precisamente el problema que comparten todas las personas de las que hemos hablado. A eso dedico el último ensayo.