Non DubitoEssays in the Self-as-an-End Tradition
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Ese muro

Han Qin (秦汉) · Reescritura en español · 2026-10-09

Edición: reescritura independiente en español del original chino, disponible en caracteres simplificados y tradicionales en una misma página.

En esta obra hay una expresión que al principio pertenece al vocabulario militar: campo AT. Lo despliegan los ángeles y lo despliegan los EVA. Es una barrera que detiene balas, proyectiles de artillería y otros campos de fuerza. Para ganar una batalla hay que empezar por neutralizar el del adversario.

Más adelante, la expresión adquiere otra definición. Es el muro del corazón, la luz del alma. No es exclusivo de los ángeles: cada persona tiene el suyo. Gracias a él conserva su forma individual y no se disuelve en los demás.

Cómo se realiza la Complementación

Voy a empezar por el funcionamiento del proceso, porque en él consiste este ensayo. Lilith emite un campo anti-AT que cubre todo el mundo. Los seres humanos ya no pueden mantener su forma de vida individual: uno a uno se licuan en LCL, mientras sus almas son recogidas en la Luna Negra.

El mecanismo del Proyecto de Complementación consiste en retirar de cada persona aquello que le permite conservar su forma.

No consiste en matarlos a todos. Tampoco en conquistar, gobernar ni exterminar. Consiste en suprimir las fronteras que separan a unas personas de otras, de modo que todas se conviertan en una misma cosa.

Es una solución de verdad

Esta es la parte más importante, y tengo que desarrollarla bien; de otro modo, todo el ensayo estaría atacando una caricatura de la propuesta. Todos los personajes de esta obra sufren de la misma manera: no consiguen llegar al otro.

Shinji no logra decir lo que quiere decir. Desea que se acerquen a él y, al mismo tiempo, teme esa cercanía. Cada vez que intenta expresar algo, le sale otra cosa.

Asuka no consigue que la vean. Cuanto más se esfuerza, más se fijan los demás en el esfuerzo. Rei no encuentra en sí misma un yo que pueda ofrecer a otro.

La persona que Gendō busca está dentro de una máquina: diez años lo separan de ella y no consigue alcanzarla. A Misato y a Kaji los separa el pasado de cada uno. Entre Ritsuko y los demás está su madre. Entre Fuyutsuki y los demás, algo que no hizo.

No se trata de un problema moral ni de un problema de voluntad. Es un problema de estructura: cada persona lleva un muro, y ese muro es precisamente lo que hace que sea quien es.

Si se derriba, todos esos dolores se resuelven a la vez. Ya no hay nada que no se pueda decir, porque no hace falta hablar. Ya no hay malentendidos, porque no hay «otros». Ya no hay soledad, porque no hay separación. Es una solución de verdad. Resuelve de verdad ese problema.

La obra no presenta el comienzo de la Complementación únicamente como una matanza.

Mientras las personas se disuelven, algunos rostros se relajan, como si por fin vieran a quien estaban esperando. También hay miedo: Aoba se esconde bajo la consola ante las figuras de Rei que se acercan.

La secuencia no elimina el horror, pero también hace real la tentación de librarse del sufrimiento. Si solo hubiera espanto, el rechazo posterior sería más fácil. La obra muestra, al mismo tiempo, el consuelo de perder las fronteras.

Algo está siendo arrebatado; al mismo tiempo, desaparece algo que atormentaba a todo el mundo.

Lo que ve dentro

Shinji se ve arrastrado al proceso. La Unidad 01 se fusiona con la Lanza de Longinus y es absorbida por Lilith. En un mundo donde la humanidad ya ha sido complementada, Shinji se enfrenta a su interior y al de los demás.

La obra saca a la luz, una tras otra, todas las preguntas que lo han acompañado desde el comienzo: por qué pilota, qué quiere, de qué tiene miedo, cómo lo ven los otros, cómo se ve él.

Después se reencuentra con Rei Ayanami y Kaworu Nagisa. El destino del Tercer Impacto queda en sus manos.

Lo que elige

Elige que la humanidad no se convierta en un único ser vivo. Quiere el mundo de antes, donde los individuos existían por separado. El Tercer Impacto se interrumpe.

Conviene precisar por qué lo elige, porque resulta fácil leer aquí un elogio de la individualidad. No es eso.

En el estado de Complementación también ha dejado de existir aquello que él quería.

Siempre ha querido que alguien lo vea. Pero para que haya «alguien», esa persona tiene que estar fuera de él. Suprimidas todas las fronteras, ya no queda nadie que pueda mirarlo, porque ya no existe un afuera.

Tampoco puede ir en busca de nadie. No puede hablarle a alguien, sufrir su rechazo ni pasarlo mal por esa persona. La Complementación le da lo contrario de lo que buscaba: acaba con el dolor suprimiendo el lugar desde el cual otro podría ofrecerle lo que desea.

No elige una consigna sobre el valor de ser diferente. Elige conservar ese lugar, aun cuando la persona que lo ocupe pueda negarse a darle lo que busca.

Después Rei le dice que cualquiera puede volver a adquirir forma humana.

La playa

Shinji emerge del mar rojo de LCL. Abre los ojos en una playa de arena blanca. A su lado está tendida Asuka, cubierta de vendas, inmóvil, sin responder a nada.

Él extiende las manos y empieza a estrangularla.

Ella levanta una mano y le acaricia el rostro.

Él la suelta y llora.

Entonces ella pronuncia la última frase de la obra. Viene a decir: «Qué asco».

Esa frase

En esa frase desemboca toda esta serie de ensayos. Voy por partes. Primero: Shinji ha elegido un mundo donde los demás siguen estando fuera de él. Y lo primero que ese mundo le ofrece es otra persona.

Segundo: lo primero que hace esa otra persona es decirle algo que no quiere oír.

Acaba de rechazar un proyecto que habría evitado para siempre que alguien dijera lo que otro no quiere escuchar.

Tercero, y más importante: la frase le pertenece a ella.

Una persona tendida en la playa, casi sin reaccionar, hace dos cosas: levanta la mano para tocarle el rostro y después pronuncia esas palabras. Es la misma persona; no ha pasado ni un minuto, y los dos gestos apuntan en direcciones opuestas.

La obra no explica cuál de los dos es verdadero. No le concede otra frase, no ofrece un primer plano de su mirada ni pone música para orientarnos. Deja que las dos cosas sucedan y termina.

Lo último que hace esta obra

Aquí termina esta serie. Voy a reunir lo que ha aparecido en sus cinco ensayos.

Un niño sube a una máquina porque el precio de negarse se le presenta en forma de otra persona.

Una chica tiene decenas o cientos de cuerpos de recambio. Dice «no soy tu muñeca» y se marcha.

Otra chica ha apostado todo su lugar en el mundo a una cifra que puede bajar. Acaba de recuperar aquello que había perdido y la devoran.

Un hombre quiere estar con una persona concreta y convierte en piezas a todas las que encuentra en medio.

Existe un proyecto capaz de resolver todo eso de una vez: eliminar en cada persona aquello que hace que sea quien es.

Ese proyecto es rechazado. Inmediatamente después, quien lo ha rechazado recibe, a su vez, un rechazo.

Eso es lo que contiene el mundo que ha elegido: un lugar donde los demás pueden decir lo que él no quiere oír.

No es un consuelo ni una conclusión pesimista. Es una descripción de ese mundo. El lugar que Shinji ha pedido recuperar permite que otro se sitúe allí y diga cualquier cosa. Todo su valor y todo su riesgo son una misma cosa.

La obra no afirma que la elección sea correcta. No hace salir a un personaje a recapitular la lección, no vuelve cálidas las imágenes, no nos ofrece un plano con el que respirar aliviados.

Al final deja a dos personas, una playa, un rechazo y alguien que sigue tendido ahí, sin haber terminado de hablar.