Horiki no necesita dominarlo
Horiki le presenta el alcohol, las casas de empeño, las prostitutas y el grupo clandestino. No es un estratega omnipotente, sino un oportunista común que conserva intereses propios y sabe detenerse cuando le conviene. Las mismas prácticas no lo destruyen de igual manera. La diferencia es que Yōzō carece de un lugar alternativo desde el que decir no. Rechazar una invitación suele exigir una frase como «prefiero otra cosa»; cuando esa otra cosa no tiene forma, dejarse llevar parece la única conducta disponible.
Una biografía organizada desde fuera
El padre decide Tokio; la familia, los estudios; Horiki, los placeres y la política; Flounder, el alojamiento y el empleo; Shizuko, una casa; la familia y los amigos, el hospital y después el retiro rural. Yōzō cumple cada nuevo papel con la antigua habilidad del payaso. Que participe no convierte esas transiciones en elecciones plenas. Su pasividad no es quietud: trabaja mucho para adaptarse al movimiento iniciado por otros y después se atribuye toda la culpa por el destino resultante.
Tsuneko reducida a un episodio
Con Tsuneko acuerda arrojarse al mar. Ella muere y él sobrevive. En sus memorias, la mujer queda extrañamente borrosa: Yōzō recuerda su propia vergüenza y el impacto de haber quedado vivo, pero casi no pregunta qué buscaba ella. Sabe leer lo que otros esperan de él, no necesariamente encontrarlos como sujetos con fines distintos. Sin una idea firme de su propio querer, también le cuesta reconocer que el deseo ajeno no es solo una señal que le asigna un papel.
La acción que consiste en borrarse
Al vivir con Shizuko y su hija, oye una escena doméstica feliz y concluye que él la estropeará. Se marcha sin preguntarles qué quieren. Parece un sacrificio, pero decide en nombre de ellas y convierte su desaparición en la única contribución imaginable. Con Yoshiko realiza una de sus pocas afirmaciones directas: desea casarse con esa mujer cuya confianza le parece intacta. Por un breve periodo construye una vida. Justamente por eso, la violencia posterior destruirá no solo una relación, sino su única imagen de elección propia.