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Ciclo Cincel–Constructo · Economía
Ensayo 12 de 23

Trabajo no remunerado: queda fuera de la cuenta porque sostiene la cuenta

Cocinar, limpiar, criar y cuidar mantienen toda economía, pero las cuentas nacionales los excluyen cuando se realizan dentro del hogar. Medirlos corrige el cero oficial y a la vez importa al hogar las desigualdades del mercado.

Han Qin (秦汉)

La frontera trazada en 1934

Cuando Simon Kuznets preparó en 1934 una estimación de la renta nacional estadounidense, reconoció que los servicios producidos dentro del hogar eran enormes y decidió omitirlos. Los consideró parte de la vida familiar más que de la actividad empresarial concreta del país.

La decisión era comprensible para una estadística que necesitaba datos observables y comparables. Kuznets también advirtió su consecuencia: si una crisis contraía el mercado y trasladaba actividades al hogar, la cuenta subestimaría la producción efectiva. El defecto estaba escrito junto a la regla desde el comienzo.

Los sistemas de cuentas nacionales posteriores institucionalizaron esa frontera. Cocinar, limpiar, cuidar niños o atender mayores no forman parte del producto cuando los realiza gratuitamente un miembro del hogar; los mismos servicios sí cuentan cuando se contratan en el mercado.

La leche de la vaca y la leche humana

La incoherencia se vuelve visible con los alimentos. La producción doméstica de ciertos bienes —grano, verduras, leña o leche animal— puede imputarse, mientras que la lactancia humana casi nunca aparece. Comprar fórmula infantil aumenta el producto medido aunque sustituya una actividad nutricional ya existente.

No se trata de un error aislado, sino de una frontera basada en la posibilidad de separar y vender el resultado. La actividad no cambia; cambia la relación social bajo la cual se realiza. El constructo registra el paso por el mercado y después lo confunde con la aparición de producción nueva.

Lo llamaron amor

El movimiento por un salario para el trabajo doméstico, articulado por Selma James, Mariarosa Dalla Costa y Silvia Federici en los años setenta, cambió el nombre del problema. Su consigna —lo llaman amor, nosotras lo llamamos trabajo no remunerado— no negaba los afectos; rechazaba que el afecto sirviera para naturalizar una obligación femenina.

Exigir salario exponía que el hogar reproduce diariamente la fuerza de trabajo utilizada por empresas y Estado. Las críticas fueron serias: un pago podía fijar a las mujeres en el mismo papel, monetizar relaciones complejas o reducir emancipación a una nómina. Pero después de nombrar la actividad como trabajo ya no resultaba posible tratarla como ausencia.

La disputa reveló dos riesgos opuestos. Mantener el cero vuelve invisible la dependencia; asignar un precio puede hacer parecer sustituibles cuidados que requieren continuidad y confianza. El remanente no desaparece eligiendo uno de los dos lados.

Las cuentas satélite

La Plataforma de Acción de Beijing de 1995 impulsó mediciones del trabajo remunerado y no remunerado mediante encuestas de uso del tiempo y cuentas satélite. Se llaman satélite porque orbitan la cuenta principal sin modificar su frontera. La información entra en el sistema, pero no en el número que organiza titulares y políticas.

La valoración cambia según la regla: puede usarse el salario de un sustituto doméstico o el ingreso que la persona habría obtenido en su profesión. Para varios países de la OCDE, estimaciones con datos de 2018 rondaban el quince por ciento del PIB con coste de sustitución y el veintisiete por ciento con coste de oportunidad. La diferencia no es ruido; expresa dos conceptos de valor.

Una regla que trae sus propias marcas

El cincel estadístico corrige una injusticia cuando separa horas de cocina, limpieza y cuidado. Pero si las valora con salarios de mercado, reproduce dentro del hogar brechas salariales ya existentes: la misma tarea puede valer más si quien la hace tenía un empleo mejor pagado.

En el Ciclo Cincel–Constructo, la exclusión es funcional al constructo. La economía remunerada puede presentarse como esfera autónoma porque el trabajo que la reproduce queda fuera. Medirlo es necesario, pero la hora nocturna dedicada a un hijo enfermo conserva una relación que ninguna tarifa logra agotar.

Reescritura española independiente basada en la argumentación y las fuentes del original chino, recompuesta para lectores en español. 中文・English