Non DubitoEssays in the Self-as-an-End Tradition
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Tres desertores y una muñeca

Han Qin (秦汉) · Reescritura en español · 2026-10-09

Sobre esta edición

Nota de la edición: Reescritura independiente en español a partir del original chino. La página original permite alternar entre chino simplificado y tradicional.

Tres soldados zentradi se presentan voluntarios.

Se ofrecen como «investigadores micronizados»: reducirán sus cuerpos al tamaño humano para infiltrarse en la ciudad y recoger información.

Uno, más bien gordo, se llama Warera. El pequeño y bajito se llama Roli. El alto, de pelo largo, Conda.

Y entran.

Lo que vieron dentro

Empecemos por enumerar lo que ven.

Gente que come. No raciones de abastecimiento, sino comida preparada, con sabor, que humea, y varias personas sentadas a la mesa para compartirla.

Gente que compra. Escoge, compara, regatea y termina comprando algo que en realidad no le hace falta.

Gente que discute. Y que, después de discutir, sigue junta.

Gente que se enamora. A esto le dedican mucho tiempo de estudio: es lo que peor encaja en su clasificación.

Gente que canta. No sobre un escenario: por la calle, en una tienda, alguien que tararea mientras trabaja.

Nada de eso se está exhibiendo para ellos.

Este es el centro del ensayo, así que conviene decirlo con claridad.

Nadie intenta ganárselos. Nadie sabe quiénes son: han entrado a escondidas. Ningún humano se presenta a explicarles la civilización terrestre. No hay debate ni intento de persuasión.

Lo que ven es la ciudad tal como es cuando no tiene espectadores.

No los convencieron

Nadie los convenció ni los convirtió. Aquella vida los fue calando, hasta que se abrieron a ella.

Esa es la interpretación que sostiene este ensayo, y hace falta distinguirla de una manera muy habitual de contar estas cosas.

La versión habitual sería esta: a alguien le muestran una vida mejor; esa vida lo conmueve; entonces cambia de bando. En ese proceso hay quien ofrece algo, hay un acto de persuasión y hay un juicio que dice «mejor».

Aquí no hay nada de eso.

A estos tres no los han invitado. Se han infiltrado por su cuenta para reunir información. Al principio, cada vez que miran algo hacen lo mismo: averiguar qué es, si sirve de algo y si constituye una amenaza.

Pero a fuerza de mirar, empiezan a tener cada vez menos ganas de marcharse.

La serie no les reserva un episodio en el que anuncien que por fin lo han entendido. Se limita a dejarlos allí, día tras día, cada vez más familiarizados con aquella vida, hasta que terminan convertidos, según la expresión que se usa para ellos, en «prisioneros de la cultura».

Y «prisionero» es una palabra de su propio lenguaje. Solo cuentan con ella para describir lo que les ocurre: en su vocabulario, cuando algo se adueña de una persona, esa persona es un prisionero.

La muñeca

Más adelante regresan una vez a su flota.

Y llevan cosas consigo: productos de la cultura terrestre. Entre ellas, una muñeca de Lynn Minmay.

Se las enseñan a sus compañeros.

Sin permiso de sus superiores.

El resultado: muchos soldados despiertan así a la «cultura».

Aquí está el mecanismo más importante de la historia. Merece que lo recorramos despacio.

No es propaganda. Ni una operación para ganarse desertores. Ni ninguna forma de guerra psicológica.

Son tres soldados de rango bajo que, dentro de la nave, enseñan a sus compañeros las cosas que han traído.

Y ahí empieza a propagarse.

Fijémonos en lo sencillo del proceso: vuelven tres personas, sacan un objeto y se lo muestran a quienes están al lado. No hay discurso, no hay argumentación, nadie dice «así deberíais vivir».

Lo que circula es un objeto, no una tesis.

Una tesis se puede refutar, prohibir, criticar. Pero una muñeca no sostiene ninguna tesis. Está ahí, alguien la ve y luego la recuerda.

El vehículo de esa propagación es una muñeca.

Un juguete. Algo sin el menor peso en el mundo humano: se fabrica en serie, se vende a las niñas y, si se cae al suelo, alguien lo recoge y le sacude el polvo.

Pero cuando entra en una sociedad que nunca ha visto nada que pertenezca a la categoría «juguete», se convierte en el primer ejemplar de esa categoría.

Lo que hicieron después

Vuelven a reducirse y, esta vez, huyen en grupo hacia la fortaleza.

No son tres. Es todo un grupo.

Un grupo de soldados creados para combatir abandona su propia flota y se pasa al bando contra el que estaba luchando hasta hace un momento. Lo hace porque quiere llevar la vida que ha visto allí.

La serie cuenta esa fuga con mucha contención. No la acompaña de música exaltada, no le da a nadie un manifiesto que proclamar ni hace que los humanos reciban a los recién llegados con los brazos abiertos.

Es un cambio de bando complicado, desordenado, que obliga a resolver numerosos problemas concretos.

Después de la guerra

¿Y qué fue de aquellos tres?

La serie lo cuenta con bastante precisión: viven en Ciudad Macross, han cambiado varias veces de trabajo y se toman en serio lo que hacen.

Han cambiado varias veces de trabajo.

Ahí desemboca este ensayo.

Algo creado para cumplir una sola función acaba cambiando de trabajo en una ciudad.

Dejo aquí la frase, sin comentarla.

Puede parecer poca cosa: estos tres no han conseguido grandes cosas, no han llegado a ser nadie. Solo han encontrado unos cuantos trabajos corrientes.

También puede leerse de otra manera.

La diferencia no está en lo ocurrido, sino en la medida con que cada lector lo valore. Este ensayo no le va a dar esa medida.

Solo añado un hecho que se puede comprobar: la serie dice que trabajaban a conciencia.

Quienes no siguieron ese camino

Falta añadir una cosa, que nos llevará a los dos últimos ensayos.

No todos los zentradi siguieron este camino.

Unos lo vieron y no le encontraron la gracia. Otros no lo soportaban. Otros pensaron que se trataba de una contaminación que había que eliminar.

Las tres reacciones existen en la serie, las tres tienen personajes que las encarnan, y las dos últimas no se presentan como ignorancia o terquedad.

¿Cómo reacciona alguien que solo ha conocido una manera de vivir cuando descubre otra? La serie da varias respuestas a esa pregunta.

La transformación de Warera, Roli y Conda muestra que el contacto puede abrir posibilidades, pero no decidir la respuesta de cada persona. Unos se quedan, otros se cansan y otros consideran el cambio una contaminación que hay que extirpar.

La negativa más radical será la de Boddole Zer. Comprende que la cultura está apartando a los soldados de su función original y decide destruir a la vez la Tierra y las flotas de su propio bando que ya han tenido contacto con ella.