Non DubitoEssays in the Self-as-an-End Tradition
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Interceptaron un concurso de belleza

Han Qin (秦汉) · Reescritura en español · 2026-10-09

Sobre esta edición

Nota de la edición: Reescritura independiente en español a partir del original chino. La página original permite alternar entre chino simplificado y tradicional.

Una nave de reconocimiento. Tres soldados zentradi.

Su misión: acercarse a la fortaleza y reunir información.

Mientras la cumplen, interceptan una transmisión interna de la nave.

Es un concurso de belleza.

Qué estaba ocurriendo allí

Importa describir con precisión la escena.

La fortaleza lleva dentro a decenas de miles de personas. Se han visto arrojadas hasta las proximidades de la órbita de Plutón, en el sistema solar exterior; no pueden volver a casa y un ataque podría acabar con ellas en cualquier momento. Entretanto, tienen que vivir allí.

Así que hacen lo que haría la gente en esas circunstancias: convierten el interior en una ciudad. Abren tiendas, van a clase, trabajan, organizan actividades.

Una de esas actividades es un concurso de belleza: «Miss Macross». Hay escenario, luces, presentador y público. Una chica sale al escenario y canta un rato.

Militarmente, el acto no tiene el menor sentido. No aporta capacidad de combate, no mejora ningún indicador ni acerca ningún objetivo estratégico. Es algo que un grupo de personas atrapadas ha buscado para sí.

Y eso es lo que interceptan los tres soldados zentradi que han venido a recabar información militar.

Conviene reparar en el azar de este encuentro: nadie los ha llevado allí para que lo vean. En pleno trabajo militar se han topado por casualidad con una emisión de entretenimiento para los habitantes de la nave.

El primer encuentro de un pueblo con una categoría distinta de cosas se produce como resultado secundario de una operación de inteligencia.

Qué vieron

Su reacción ocupa algunos de los minutos más importantes de esta historia.

No entienden lo que ven.

No es que les parezca extraño, ni que les produzca malestar. Su manera de procesar el mundo no dispone de esa categoría: están viendo a unas personas hacer algo, pero no logran determinar qué es ese algo.

No tienen una palabra para «entretenimiento». Ni para «actuación». Desconocen ese uso de «belleza». No conciben que varias personas se reúnan para mirar a otra y que eso sea un fin en sí mismo.

Solo alcanzan a distinguir tres cosas: esa gente está haciendo algo; ese algo les importa mucho; y no es combatir.

Pero, en su sistema, «importante» y «combate» son sinónimos.

De ahí que solo puedan llegar a una conclusión: se trata de un arma que desconocen.

Es la única conclusión posible en su lenguaje. Algo reúne a la gente, despierta emociones, acapara la atención de toda una nave y, pese a ello, no es un arma: esa combinación no existe en su clasificación del mundo.

El nombre que le dieron

Más adelante llamarán «cultura» a toda esa clase de cosas.

La palabra tiene un uso muy particular en esta historia. No significa lo que solemos entender por «cultura»: no es el arte, ni la tradición, ni el modo de vida de un pueblo.

Para los zentradi, funciona como una etiqueta clasificatoria: todo lo que nosotros no entendemos y a lo que ellos conceden mucha importancia va aquí.

Así, la categoría «cultura» acaba llena de cosas que no tienen nada que ver entre sí: cantar, besarse, cocinar, abrazar una muñeca, discutir con otra persona, sufrir por alguien.

Y las estudian como estudiarían un arma: analizan, registran, intentan averiguar su mecanismo y evalúan el grado de amenaza.

Su primer expediente sobre la cultura es un informe de análisis armamentístico.

Para ellos no hay nada absurdo en ello. Es el único procedimiento a su alcance. Cuando un sistema se encuentra con algo que no sabe clasificar, recurre al casillero más cercano que ya posee. Y ellos solo poseen uno.

No tienen la culpa de equivocarse de casillero. No hay otro disponible.

Qué pasó con la nave de reconocimiento

Más tarde derriban la nave de los tres exploradores.

Quien la derriba es Hikaru Ichijo.

Los tres logran escapar, pero pierden la grabación interceptada. No tienen imágenes que presentar, de modo que solo pueden informar de palabra: acompañarán a Britai ante el comandante supremo y tendrán que explicar con palabras lo que han visto.

Vale la pena detenerse en esa escena: tres soldados que solo manejan lenguaje militar intentan describir un concurso de belleza a un superior que solo entiende lenguaje militar.

No consiguen explicarlo.

Pero esa incapacidad ya constituye, por sí sola, un informe. Así es como el alto mando se entera de que existe algo que su idioma no puede describir.

Por qué surte efecto una canción

Llegamos a lo más célebre de esta historia. Y el propósito de esta sección es evitar una lectura concreta.

Más adelante, en la batalla decisiva, los humanos emitirán las canciones de Lynn Minmay para toda la flota enemiga. La flota caerá en el caos y los humanos aprovecharán ese intervalo para destruir la nave insignia.

Es fácil contar lo sucedido como si el amor y la paz hubieran convertido al enemigo.

Pero no es ese el mecanismo que plantea la serie.

No es una conversión. Es la reacción de un sistema al recibir algo para lo que no dispone de una categoría.

No se conmueven y, como consecuencia, deciden dejar de luchar. Se encuentran con algo que no tiene correspondencia en sus procedimientos, y son esos procedimientos los que se atascan.

La palabra con la que la serie describe lo ocurrido es «confusión», no «emoción».

Una persona que ve algo que no entiende puede detenerse a pensarlo. Un sistema que solo sabe responder combatiendo se paraliza por completo ante algo así: entre sus operaciones no figura «pensar un momento». Solo existen «ejecutar» y «no poder ejecutar».

Y ella no sabe lo que está haciendo

Hay otro punto que debemos dejar asentado aquí, porque los ensayos siguientes se apoyan en él.

Lynn Minmay no sabe en ningún momento qué está haciendo.

Es una chica de una pequeña isla del sur. Llega a la nave, participa en un concurso de belleza, gana y empieza su carrera de cantante. Quiere ser famosa, le gusta cantar y disfruta sintiéndose querida.

Según la presenta la serie, tiende a considerar la guerra un asunto de los demás.

No es alguien que se haya entregado a la causa contra la guerra. No canta para salvar nada. Es una chica que canta, y da la casualidad de que su canto cae justo donde puede detener a una flota entera.

No sabe qué es eso que ha hecho, ni por qué funciona.

Y todos la utilizan de esa manera: los militares, el mando, la historia que se escribirá después.

Las canciones de Minmay acabarán formando parte, efectivamente, de los planes de combate. Pero eso no permite concluir, retrocediendo desde su uso posterior, que ella cantaba desde el principio para la guerra. Los militares conocen el efecto que la canción produce en el sistema enemigo. A la cantante le queda otra pregunta: qué significa para ella lo que hace.

Los tres exploradores, los primeros en verse transformados por esa vida, pedirán después que reduzcan sus cuerpos para infiltrarse personalmente en la ciudad. No van a recibir una lección de civilización. Se quedarán a vivir entre unas rutinas que nadie está representando para ellos.