Non DubitoEssays in the Self-as-an-End Tradition
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El lugar que él le asigna

Han Qin (秦汉) · Reescritura en español · 2026-10-09

Sobre esta edición

Nota de edición: Reescritura en español del original chino, disponible en caracteres simplificados y tradicionales. Las palabras de los personajes se vierten aquí para este ensayo, sin reproducir una traducción oficial.

Episodios treinta y ocho y treinta y nueve.

Utena y Anthy llegan ante la Puerta de la Rosa.

Se dan la mano. La aprietan con fuerza.

Entonces aparece Akio Ohtori.

Lo que él le dice

Utena le pregunta qué está pasando realmente con los duelos, qué pretende hacer.

Su respuesta elude las preguntas.

Viene a decirle que, en este mundo, la felicidad de una chica no consiste en convertirse en un príncipe valiente, sino en ser una princesa.

Después acerca la mano al pecho de Utena y le extrae la espada.

Ella adquiere el aspecto de una princesa.

Él le dice que el príncipe es él y la princesa es ella.

Se lo dice con suavidad. No la amenaza, no la fuerza, no le hace chantaje. Le está dando un lugar y, dentro de su manera de entender las cosas, es el mejor de todos.

En ese instante Anthy desaparece

Cuando termina de decirlo, Anthy ya no está al lado de Utena.

Utena se vuelve a buscarla.

Está en los escalones, con otra ropa, postrada de dolor.

Utena pregunta qué va a pasar con Himemiya.

Akio contesta que es la Novia de la Rosa. Que siempre lo ha sido.

Un reparto completo

Esta es la tesis del ensayo.

Las palabras de Akio contienen un reparto completo de los lugares que corresponden a cada persona:

Príncipe: él mismo.

Princesa: Utena.

Novia de la Rosa: Anthy. Para siempre.

En ese reparto, todos tienen un lugar. Y es él quien los asigna.

Hay algo particular en esta distribución: no se impone por la fuerza. No ha atado a nadie ni ha amenazado a nadie. Coloca a cada cual en un lugar que parece tener sentido y deja que el conjunto funcione por sí solo.

El de Utena merece especial atención. Lo que él le ofrece no es un castigo, sino un trato privilegiado: princesa, amada, en el castillo para siempre. Según su doctrina sobre «la felicidad de las chicas», es la categoría más alta.

Le ofrece un lugar de primera dentro del sistema. Y ese gesto es el mismo que ha realizado con Anthy.

Quien hace el reparto es la misma persona. El criterio también es el mismo: su juicio sobre lo que cada cual debe ser.

En ese juicio no existe una casilla para la pregunta «¿y esa persona lo quiere?». No es que le conceda poco peso. Ni siquiera plantea la cuestión, porque su explicación de la felicidad de las chicas ya la da por respondida.

Una estocada por la espalda

Lo que ocurre a continuación es uno de los pasajes más difíciles de digerir de toda la obra.

Utena no acepta el lugar que le ofrecen. Quiere abrir la puerta.

Y Anthy la hiere por la espalda.

Con aquella espada.

No es un giro argumental

Hay que precisar qué sucede aquí, porque es muy fácil leer la escena como una traición.

No es un giro que pueda explicarse por completo con esa palabra.

Más adelante, la propia Anthy llama traición a lo que ha hecho y reconoce que se ha aprovechado de la ingenuidad de Utena. Por eso no cabe describir la estocada como si la mano actuara sola, limitándose a ejecutar un procedimiento.

Pero, al mismo tiempo, Anthy ha regresado al lugar de la Novia de la Rosa, para el que ha sido adiestrada una y otra vez y en el que la han mantenido junto a Akio.

La estocada es un acto suyo. El reparto de lugares que ha dado forma a ese acto también debe permanecer dentro del encuadre.

Si decimos que ha elegido libremente traicionar a Utena, borramos la máquina. Si decimos que solo sabe cumplir órdenes, la borramos a ella. La serie mantiene ambos lados a la vista. Y la espada sí se ha hundido en el cuerpo.

Aun así va a abrir la puerta

Herida, Utena se arrastra hasta ella.

La serie muestra de manera muy concreta cómo intenta abrirla: tira con las manos. Uñas, palmas, sangre. La puerta es una superficie de una sola pieza, sin tirador ni mecanismo. Ella trata de abrirla a la fuerza, solo con las dos manos.

Y la abre.

Dentro

Detrás de la puerta hay un ataúd.

Anthy está dentro.

La imagen es esta: una persona acurrucada en un espacio cerrado, completamente sola.

No es la primera vez que aparece esa imagen en el tramo final de la serie. Es la forma que tiene el lugar de Anthy.

Utena introduce la mano.

La llama por su nombre. Intenta alcanzar su mano.

No logra sacarla de allí

Utena no logra sacar a Anthy del ataúd.

Las espadas, aquel millón de espadas, se vuelven contra Utena. Tender la mano no ha bastado para completar el rescate.

Este tramo en el campo de duelos termina sin aclarar qué ocurre después con Utena. No vemos un regreso de las dos a un lugar seguro ni un rescate consumado. Solo la vida que continúa permitirá ver qué ha cambiado a pesar de ese fracaso.

Lo que consiguió y lo que no

Para cerrar el ensayo, hagamos balance de lo ocurrido, sin añadir comentarios.

Lo que Utena no consiguió:

No derrotó al sistema de duelos. Akio sigue ahí. Todo aquello sigue ahí.

No sacó a Anthy del ataúd. El rescate quedó sin completar.

No se convirtió en un príncipe. Alguien le había dicho a la cara que no podía, que era una chica y que no tenía poder. Según la medida de Akio, ha fracasado: no venció su orden en un duelo. Pero esa medida no decide por sí sola qué significó su acción para Anthy.

Ni siquiera logró ponerse a salvo.

Lo que sí consiguió:

Abrió aquella puerta con las manos.

Antes de ella, la puerta estaba cerrada. Después, estaba abierta.

Eso es un hecho físico, no una manera de hablar.


Una vez abierta la puerta, Anthy hizo algo.

De eso trata el último ensayo.