Non DubitoEssays in the Self-as-an-End Tradition
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Esas espadas

Han Qin (秦汉) · Reescritura en español · 2026-10-09

Sobre esta edición

Nota de edición: Reescritura en español del original chino, disponible en caracteres simplificados y tradicionales. Las palabras de los personajes se vierten aquí para este ensayo, sin reproducir una traducción oficial.

En su tramo final, la serie explica por qué Anthy ocupa ese lugar.

Todo empezó mucho tiempo atrás.

Érase una vez un príncipe

Había un príncipe que iba a salvar a las chicas.

Las salvaba por todas partes. Allí donde lo necesitaban, acudía; una tras otra. Todo el mundo lo necesitaba, y él no rechazaba a nadie.

Tenía una hermana menor.

Ella veía algo distinto: aquella tarea estaba consumiendo a su hermano.

La necesidad que los demás tenían de él no tenía límite, y él no decía que no a nadie. La serie lo muestra rodeado de manos que se tienden hacia él, una y otra vez. Cuanto más da, menos le queda; cuanto menos le queda, más tiene que dar.

Así que ella hizo algo: lo escondió. Se lo quitó al mundo.

Empezaron a odiarla

El resultado fue que los demás perdieron a su príncipe.

Y su odio recayó sobre ella.

La serie le da una forma concreta: innumerables espadas le atraviesan el cuerpo desde todas las direcciones. Esas espadas son el odio de la gente.

Se habla de cantidades del orden de «un millón de espadas».

Y no hay un plazo. Ella sigue allí, atravesada por todas ellas.

La llaman bruja.

Su lugar es la consecuencia de aquel acto

Esta es la primera tesis del ensayo.

Ella hizo aquello. Después le tocó ocupar el lugar de quien soporta sus consecuencias, y ese lugar no tiene fecha de salida.

Conviene descomponer la frase.

Primera capa: lo que hizo ocurrió de verdad. Sí, apartó a aquella persona del mundo. La pérdida de los demás es real; su odio, también.

Segunda: lo que ella soporta no tiene límite ni final. No es un castigo puntual; una condena tiene una duración. Es un lugar: desde entonces, ella será quien lo soporte.

Tercera, y la más importante: si permaneces el tiempo suficiente en ese lugar, «estoy aquí» y «soy esto» acaban siendo la misma frase.

La serie no dice esa frase. Lo que muestra es a una persona que lleva allí un tiempo incalculable y que no sabe responder cuando se le pregunta si quiere estar así.

Su hermano

¿Qué fue de aquel príncipe?

Sigue aquí.

Se llama Akio Ohtori. Es el presidente en funciones de la academia.

También es el hermano de Anthy Himemiya.

Ya no es un príncipe: perdió aquello que lo hacía serlo. Ahora intenta recuperarlo.

Los duelos son suyos

Todo el sistema descrito en el primer ensayo, las rosas, los anillos, la escalera, la Novia de la Rosa, el «poder de revolucionar el mundo», le pertenece.

Las cartas que reciben los duelistas, firmadas por el «Fin del Mundo», las escribe él.

Es decir: las reglas que hacen circular a Anthy de un vencedor a otro las ha fijado su hermano.

La persona a la que ella salvó es ahora quien la mantiene allí.

Esta es la segunda tesis del ensayo, y no necesita explicación. La serie pone ante nosotros ambos hechos: lo que ella hizo entonces y lo que él hace ahora.

El camino que une uno con otro no está dibujado.

Lo que él quiere

Akio quiere el poder que perdió.

Su manera de conseguirlo son los duelos: hace que un grupo de estudiantes compita y que quien gane abra aquella puerta. La llave está en Anthy.

Con ese fin sostiene todo el dispositivo: escribe cartas, organiza, elige personas, espera.

Lleva mucho tiempo haciéndolo, y ya ha habido más de una ronda. En su tramo final, la serie insinúa que estos estudiantes no son los primeros.

Para que la máquina funcione, una de sus piezas tiene que permanecer siempre en el mismo sitio.

Esa pieza es su hermana.

La serie tampoco le atribuye ninguna incomodidad por ello. Vive con ella, come con ella, conversa con ella, todo con naturalidad: parece un hermano con su hermana.

En él, ambas cosas conviven sin conflicto.

La espada sale de su cuerpo

Ahora podemos volver al gesto del primer ensayo.

Durante el duelo, la persona comprometida con Anthy extrae una espada de su pecho.

Se llama Espada de Dios: lleva el nombre de aquel príncipe.

Lo que ella guarda en el cuerpo es, por tanto, aquello que en su día retiró del mundo. En el primer ciclo de duelos, una y otra vez, quien vence introduce la mano, lo extrae y lo usa para combatir. Más adelante cambia la manera de obtener las espadas, pero se conserva esa misma lógica del cuerpo.

Ella coopera. Se coloca por sí misma en la postura necesaria.

Aquello que quiso preservar entonces es lo que ahora extraen de su cuerpo una y otra vez para utilizarlo.

Lo que la serie no explica

Antes de terminar conviene aclarar algo: es el método con el que estos ensayos se acercan a la obra.

A lo largo de los treinta y nueve episodios quedan muchas cosas sin explicar. Qué es el castillo suspendido en el aire. Qué representan las muchachas del teatro de sombras. Qué hay al otro lado de la puerta. A qué remite cada una de esas imágenes que vuelven una y otra vez.

Estos ensayos no entran en ninguna de ellas.

Porque, en cuanto empezamos a explicarlas, dejamos de leer esta obra y comenzamos a imponerle un marco ajeno.

Lo que la propia serie pone delante de nosotros ya basta: unos duelos con reglas expresas, un lugar que exige obediencia absoluta, algo que una persona hizo hace mucho y el sitio que ha ocupado desde entonces.

Todo eso se puede comprobar.


Al final, Akio le asigna un lugar a cada cual.

También a Utena.

De eso trata el siguiente ensayo.