Non DubitoEssays in the Self-as-an-End Tradition
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Pidió su deseo para otro

Han Qin (秦汉) · Reescritura en español · 2026-10-09

Sobre esta edición

Nota sobre esta versión: Reescritura independiente en español del original chino, disponible en caracteres simplificados y tradicionales.

Sayaka Miki tiene un amigo de la infancia, Kyosuke Kamijo.

Toca el violín, y muy bien. Pero un accidente le ha inutilizado una mano. Ya no puede tocar.

En su habitación del hospital se desespera, rompe cosas. Dice que, si esa mano no sirve para tocar el violín, preferiría no tenerla.

Sayaka va a verlo todos los días. Le lleva CD, se sienta a su lado y no encuentra nada útil que decir.

Entonces conoce a Kyubey.

Lo que pidió

Su deseo es que se cure la mano de Kyosuke.

Y se cumple. La mano se cura. Los médicos no saben por qué.

Su familia y los médicos celebran la recuperación en la azotea del hospital. Su padre le entrega el violín que tocaba antes del accidente. Kyosuke vacila un momento y empieza a tocar.

No ha perdido nada de su destreza. Todos lo escuchan absortos.

Sayaka está allí, mirándolo. La cámara se demora largamente en su rostro.

Es feliz.

Y todo empieza a venirse abajo

Durante los episodios siguientes la vemos hundirse, un peldaño tras otro.

Ahora es una chica mágica. Sale a combatir brujas todos los días. La hieren, sangra, vuelve a casa. Al día siguiente va a clase como siempre.

Kyosuke no sabe nada. No sabe cómo se curó su mano, qué pagó ella a cambio ni qué hace cada noche.

Y ella no puede contárselo.

Está también Hitomi Shizuki, otra amiga de Sayaka, a quien también le gusta Kyosuke. Hitomi va al grano: piensa declararse y le da a Sayaka un día de ventaja para que lo haga primero.

Sayaka no lo hace.

A todo ello se suma la verdad sobre las gemas del alma: su cuerpo se ha quedado vacío; su alma está dentro de una piedra.

Al enterarse, lo primero que piensa es cómo podría permitir que él tocara un cuerpo así.

Su gema se enturbia cada vez más.

Al final se convierte en bruja.

Cómo está construida esta desgracia

Aquí está la tesis del ensayo, y hay que formularla con cuidado. La historia parece prestarse a una moraleja muy cómoda, pero la obra no nos la da.

Esa moraleja sería: no tendría que haber pedido un deseo para otro; debería haberlo pedido para sí misma.

La serie no dice eso.

Lo que hace es mostrar cómo se relacionan las piezas de esta situación:

Sayaka se ha jugado lo que le correspondía a ella en algo que no está en sus manos.

El deseo se cumple en otra persona. La mano se cura, pero es la mano de él. El violín suena bien, pero el talento es suyo. Cómo vivirá de ahora en adelante, con quién estará, si será feliz: todo eso pertenece a Kyosuke. Ella no puede decidir ninguna de esas cosas.

En cambio, lo que Sayaka ha pagado sigue pesando sobre ella.

Las cuentas quedan así: todos los gastos recaen sobre ella; todos los ingresos van a otra persona. Y no hay ningún lugar en el que ambas cuentas puedan cuadrarse.

Por qué esas cuentas no pueden cuadrarse

Precisemos un poco más.

¿Y si Kyosuke se enterara? ¿Y si se lo agradeciera, le ofreciera algo a cambio y acabaran juntos?

Más adelante la obra aborda esta posibilidad, y lo hace de una manera que la vuelve irrelevante.

Porque Sayaka no busca una recompensa. Si solo quisiera cobrar lo que ha dado, habría contado la verdad en aquella azotea.

No lo hizo. Nunca tuvo intención de hacerlo.

Quería que aquello ocurriera, sin más. Quería que él pudiera tocar el violín, y eso ya ha ocurrido.

Ha conseguido todo lo que deseaba. Y aun así se derrumba.

Eso es lo que hace tan difícil abordar su historia. No es el relato de un sacrificio que no obtuvo nada a cambio. Su sacrificio produjo todos los resultados que ella buscaba.

La causa del derrumbe está en otra parte: después de aquello tiene que seguir viviendo, día tras día, y la porción de vida que ha reservado para sí misma es cero.

Las emociones que la oscurecen

La obra da a todo esto una forma muy material.

Las emociones negativas enturbian la gema del alma. El odio, los celos, la ira, la desesperación: cada una la oscurece un poco más.

Y a Sayaka le van llegando todas, una por una, en esos episodios.

Siente celos de Hitomi. Odia a la gente corriente que no sabe agradecer nada. Su cuerpo le da asco. Le enfurece sangrar cada día sin que nadie lo sepa.

No puede controlar ninguna de esas emociones.

Aquí la serie añade una condición todavía más difícil de esquivar: la desesperación por sí sola enturbia la gema. No hace falta que ella la convierta primero en un ataque o en una decisión.

Una persona puede dejar de combatir. Lo que no puede es detener lo que le ocurre a esa piedra ordenándose que deje de sentir celos, rabia o tristeza.

Kyoko

A su lado, la obra coloca a alguien cuya historia tiene una forma semejante.

El padre de Kyoko Sakura era predicador. Nadie iba a escucharlo, su iglesia se apagaba y la familia era pobre.

Ella pidió que la gente escuchara a su padre.

El deseo se cumplió. Acudieron personas, cada vez más.

Hasta que su padre descubrió que todo aquello era obra de la magia. Se derrumbó, llamó bruja a su hija, se entregó a la bebida, mató a su familia y se suicidó.

Kyoko sobrevivió.

Desde entonces se rige por un principio: los deseos hay que pedirlos solo para uno mismo.

Es la conclusión de Kyoko, no la de la serie. Es lo que una persona sacó de su propia catástrofe y lo que la ha acompañado mientras seguía viviendo.

La obra la reúne con Sayaka, las hace pelear, las hace discutir y finalmente hace que Kyoko intente salvarla, pero el intento acaba fracasando.

Dos deseos

Pongamos, para terminar, los dos deseos uno junto a otro. Sin añadir comentarios.

Una chica empleó su única oportunidad en curar la mano de un chico. La mano se curó, él volvió a tocar tan bien como antes y nunca supo quién lo había hecho posible.

Otra empleó su única oportunidad en conseguir que la gente escuchara los sermones de su padre. La gente acudió y, cuando él descubrió el motivo, mató a toda su familia.

Los dos deseos tuvieron éxito. En ambos casos se obtuvo lo que se había pedido.

Lo que vivieron después esas dos chicas ocupa algunos de los episodios más difíciles de mirar de toda la serie.

La obra tampoco permite que nadie les explique en qué se han equivocado. Mami no puede: pidió su propio deseo para seguir viva y lleva mucho tiempo combatiendo sola. Homura tampoco: aunque hablara, nadie la creería. Madoka querría decir algo, pero entonces todavía no entiende nada.

Cada una permanece encerrada en lo que le ha tocado. Ninguna puede ayudar a las demás.


Volvamos al momento anterior a la revelación sobre la gema del alma. Había algo que todavía ignoraban.

Sus cuerpos ya no tenían alma.

De eso trata el próximo ensayo.