Non DubitoEssays in the Self-as-an-End Tradition
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Todos usan el mismo asidero

Han Qin (秦汉) · Reescritura en español · 2026-10-09

Sobre esta edición

Nota sobre la edición: Reescritura en español del original chino, cuya página permite alternar entre caracteres simplificados y tradicionales.

Una mujer le dice a Denji: si me haces un favor, te dejaré darme un beso.

Se llama Himeno, es la compañera de Aki Hayakawa y caza demonios para Seguridad Pública. Tiene un contrato con el Demonio Fantasma, por el que ha pagado con el ojo derecho. Fuma, bebe, habla sin miramientos. Es la persona más normal de todo el departamento.

El trato que propone encaja con su carácter: informal, directo, sin tomárselo demasiado en serio.

Es la segunda persona de la obra que se acerca a Denji por esa misma vía.

Ese asidero

Empecemos por dejar claro el marco de este ensayo.

En el anterior vimos que los deseos de Denji son pequeños, concretos y muy baratos de satisfacer.

Ahora toca ver que no es una sola persona la que lo sabe, y que quienes se aprovechan de ello no son todos malas personas.

Casi todas las relaciones de esta obra empiezan con un intercambio. Y lo que se ofrece como moneda de cambio suele ser lo mismo: comida, tocar unos pechos una vez, un beso, una vida juntos.

Himeno cambia un beso por un favor.

Makima le ofrece contacto físico a cambio de trabajo: primero le deja tocarla una vez; luego vendrán otras cosas. Se lo da poco a poco, nunca todo de golpe.

Power se sirve de una mentira para conseguir que vaya a rescatar a su gato.

Reze le ofrece toda una vida distinta.

Sus motivos no podrían ser más diferentes. El asidero que utilizan es el mismo.

Cómo da Makima

Empecemos por Makima, porque ella lo usa de otro modo.

Himeno lo dice sin pensarlo demasiado. Power improvisa. Reze tiene una misión.

Makima, en cambio, marca un ritmo.

Nunca lo da todo de una vez. Da un poco, lo ve marcharse a trabajar y luego da otro poco. Lo lleva al cine, recuerda lo que le gusta, le concede una recompensa después de un encargo peligroso.

No es una transacción aislada. Es un sistema de suministro.

Y ese sistema tiene una particularidad: necesita que los deseos de Denji conserven su tamaño inicial. Si empieza a querer otras cosas, por ejemplo una vida que no dependa de lo que alguien quiera darle, el suministro dejará de funcionar tan bien.

La obra no pone esta explicación en boca de Makima. Simplemente deja que el sistema siga funcionando.

Himeno

Himeno no vive mucho tiempo en esta historia, pero merece la pena recorrer entero su trayecto.

Propone el intercambio a la ligera, con unas copas encima, y probablemente sin mucha intención de cumplirlo. Más adelante sí cumple una parte, después de emborracharse. Sale fatal: Denji acaba vomitando. La escena no tiene nada de romántica.

Muere en el combate contra Katana Man.

Están perdiendo. Himeno hace un nuevo trato con el Demonio Fantasma. Esta vez el precio es todo lo que tiene: no un ojo, sino su persona entera. Se entrega a cambio de que el demonio salve a Aki.

Lo hace sin grandes palabras.

Antes le había contado a Aki lo que quería: en esencia, estar con él cuando dejara aquel trabajo. Eso no llega a ocurrir.

Himeno es la primera persona que nos muestra ese asidero, y también la primera en dejar claro que utilizarlo no equivale a actuar con maldad. Usa los deseos de Denji como moneda de cambio. A la vez, se preocupa por él. Y a la vez se consume por completo para salvar a un compañero.

Las tres cosas conviven en la misma persona. La obra no emplea ninguna para explicar las otras.

Power y su gato

Power es la Poseída de la Sangre. Miente, escurre el bulto, pone a sus compañeros por delante para que reciban los golpes. Y después no se sonroja lo más mínimo.

Tiene un gato llamado Nyako.

Su relación con Denji empieza con un engaño.

Le cuenta que han secuestrado a Nyako y lo manda a rescatarlo. Su intención es mandarlo a la muerte para salvarse ella. La obra lo revela después sin rodeos; no intenta encubrirla.

Denji va. El motivo tiene poco que ver con el gato: va porque Power le ha prometido ciertas cosas.

Rescata a Nyako.

A partir de ahí se hacen amigos. La relación empezó con Power aprovechándose de él, y la obra no borra ese comienzo. No hace que Power pida perdón, que examine su conducta ni que alguien salga a decirle que estuvo mal.

Se limita a dejar que lo demás venga después: vivir juntos, comer juntos, pelear juntos, acabar juntos en todos los sitios a los que Kishibe los arroja.

Que una relación empiece con alguien aprovechándose de otro no impide que después se convierta en algo distinto.

En esta obra, la frase no enuncia una lección. Describe un hecho que se repite.

Reze

El tramo de Reze es el más importante de este ensayo.

Se conocen un día de lluvia, mientras buscan refugio. Después, en la cafetería donde ella trabaja, Reze le seca el pelo, conversa con él y lo invita a tomar algo.

Más adelante le enseña a nadar. Él no sabe; ella lo guía poco a poco en una piscina, de noche.

Pasan unos días juntos. Durante esos días, su vida se parece más que nunca a una vida en condiciones.

Entonces ella le propone huir juntos, no preocuparse de nada más, olvidarse de Seguridad Pública y de todo aquello.

Es lo más grande que alguien le ha ofrecido. Los demás le daban una rebanada de pan, un beso, un contacto físico. Reze le da toda una vida distinta.

Y ella posee el poder del Demonio Bomba y la han enviado para apoderarse de Chainsaw Man.

La propuesta es sincera. También es verdad que ha venido a capturar a Chainsaw Man.

Las dos cosas son ciertas a la vez, y la obra se encarga de que lo sean. Lo que Reze siente por Denji es real; más adelante lo deja claro. Su misión también lo es, y para cumplirla ha matado a mucha gente.

Esa estructura es el centro de este ensayo.

Alguien puede querer irse contigo de verdad y, al mismo tiempo, haber sido enviado para atraparte. Puede usar tus deseos como asidero y, a la vez, satisfacerlos. Ninguna de las dos cosas anula a la otra. Tampoco la demuestra.

Denji vacila. No la rechaza de inmediato. La obra se demora en esa indecisión: se lo está planteando de verdad. Y no piensa «¿qué opción es mejor?». Sencillamente, no sabe qué hacer.

Al final se queda.

El desenlace de este encuentro de Reze con Denji se cuenta sin cargar las tintas: cuando va a reunirse con Denji, Makima le sale al paso y la mata.

Denji sigue esperándola en el lugar acordado. Espera mucho tiempo.

No sabe qué ha ocurrido. Nunca llega a saberlo.

La primera regla de Kishibe

Kishibe es el cazador de demonios más fuerte de la obra. Se ocupa de entrenar a Denji y a Power.

Su primera lección es esta: no confíes en nadie.

En el mundo de esta historia, el consejo tiene todo el sentido. Basta repasar a quienes rodean a Denji: la yakuza lo engañó; Himeno convirtió sus deseos en moneda de cambio; Power lo mandó a morir con una mentira; Reze es una espía enemiga; Makima… de ella hablaremos en los próximos ensayos.

Es decir: Kishibe tiene razón. Y la tiene por una larga experiencia.

Pero Denji no puede seguir esa regla.

No puede hacerlo, no porque sea bueno, sino porque no tiene otra salida.

Para poder «no confiar en nadie», primero hay que poder prescindir de todos. Denji no puede. Necesita comida, un techo, alguien que le diga qué hacer hoy. Todo lo que tiene se lo dan otros.

Desde esa posición, «no confíes en nadie» no es un principio que se niegue a seguir. Es un principio que no se puede permitir.

Utilizar a alguien y hacerle daño son cosas distintas

Al terminar conviene dejar clara una distinción, porque los siguientes ensayos se apoyan en ella.

Valerse de los pequeños deseos de alguien para conseguir que haga algo no es lo mismo que hacerle daño.

Himeno usó ese asidero y después se consumió por completo para salvar a un compañero.

Power lo usó, y con mala intención. Después se convirtió en su amiga.

Reze lo usó, le enseñó a nadar y pasó unos días con él. Después fue a apoderarse de Chainsaw Man, tal como estaba previsto.

La yakuza lo usó y después lo metió en una bolsa de basura.

Acercarse a alguien mediante el mismo mecanismo y hacerle daño son dos cosas distintas. En esta serie no voy a confundirlas.

Pero hay que ver también la otra cara: si el mecanismo funciona tan bien en manos de todos, no es por la calidad moral de quien lo emplea. Funciona porque los deseos de Denji tienen ese tamaño.

Cuando una persona lleva consigo una carencia pequeña, concreta y persistente, cualquiera que quiera acercársele, tenga la intención que tenga, entrará por ahí. Es el camino que menos esfuerzo requiere.

Entre todas estas personas, sin embargo, hay una que no es así.

Aki Hayakawa quiere algo enorme: matar al demonio que asesinó a toda su familia.

Veamos en el siguiente ensayo qué cambia con eso.