Literatura y cultura · Margaret Atwood, El cuento de la criada
Leer El cuento de la criada
Nombre posesivo, golpe administrativo, poderes delegados y violencia del archivo
Gilead no se limita a encerrar a las mujeres fértiles. Sustituye sus nombres, redistribuye sus relaciones y hace depender la supervivencia de cumplir una función. La primera persona de Defred conserva lo que el Estado considera inútil: sensaciones, juegos de palabras, recuerdos y sentimientos sin resolver.
Los cuatro ensayos siguen el conflicto desde un nombre posesivo hasta las «Notas históricas». Preguntan cómo se vuelve cotidiana una dictadura, por qué unas mujeres administran también el orden patriarcal y qué pierde un archivo al transformar testimonio en material.
- Ensayo 1 de 4Su nombre es posesivo«Defred» no identifica un yo ni una familia: marca a una mujer como posesión actual de Fred.
- Ensayo 2 de 4La tarde en que la despidieronGilead llega mediante actos administrativos corrientes que la gente sigue interpretando como medidas temporales.
- Ensayo 3 de 4Obtuvo lo que pedíaSerena Joy recibe el orden doméstico que defendía y descubre que el poder delegado no es libertad.
- Ensayo 4 de 4Dos siglos después, nadie pregunta qué fue de ellaLas «Notas históricas» autentican la voz de Defred mientras repiten el hábito de convertirla en material.