Non DubitoEssays in the Self-as-an-End Tradition
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Literatura y cultura · Margaret Atwood, El cuento de la criada
Ensayo 2 de 4

La tarde en que la despidieron

Gilead llega mediante actos administrativos corrientes que la gente sigue interpretando como medidas temporales.

Aug 29, 2026 · Han Qin (秦汉)
Aviso de spoilers: Este ensayo revela elementos decisivos de toda la novela.

Una tarjeta que ya no funciona

El golpe no aparece primero con túnicas rojas y cuerpos en el Muro. Defred intenta pagar y descubre que su tarjeta ha quedado anulada. Las cuentas de las mujeres pasan al pariente varón más cercano; en la oficina, el director anuncia que todas están despedidas. Hay hombres armados, pero la transformación llega sobre todo por terminales, avisos y la orden de volver a casa. La víspera aún parecía una vida urbana reconocible: trabajo, compras, pareja, hija, discusiones con una madre considerada demasiado radical. Como el dinero es electrónico, unas horas bastan para retirar la independencia económica a media población.

Cada paso prepara el siguiente

Asesinatos políticos, emergencia, medios cerrados, cuentas congeladas, despidos, prohibición de poseer y luego de leer: en retrospectiva la línea parece obvia. Durante los acontecimientos, cada medida tiene una justificación y permanece dentro de «terrible pero soportable». Sin dinero, resistir el despido cuesta más; sin empleo, defender la propiedad es más difícil. La catástrofe adopta el ritmo del papeleo. Se vuelve estable al modificar poco a poco la posición desde la que la gente puede actuar, mientras conserva suficiente normalidad para que cada decisión de oponerse parezca aplazable hasta después de las obligaciones del día.

«Yo cuidaré de ti»

Luke promete que siempre se ocupará de Defred. Su ternura es sincera, y por eso la frase revela con tanta precisión la mutación. Dos personas con capacidad jurídica propia se han convertido en protector y dependiente. La nueva ley entra en el matrimonio sin que Luke desee dominar ni Defred acepte ser propiedad. Él no se transforma de inmediato en Comandante; simplemente pierde mucho menos. El amor puede suavizar una asimetría, no neutralizarla. La promesa del buen protector contiene el reconocimiento de que un derecho ha sido sustituido por la buena voluntad de quien ahora controla los recursos.

La pregunta retrospectiva: por qué no huyeron

Defred admite que hizo muy poco. Las manifestaciones parecían ajenas, irse tenía costos, la información era parcial y la vida cotidiana continuaba. Preguntar «¿por qué no escaparon?» puede trasladar responsabilidad desde quienes construían Gilead hacia quienes no pronosticaron bien su velocidad. Atwood no vuelve irrelevante la vigilancia. Preserva la ambigüedad de la hora decisiva: una falsa alarma también cuesta, las instituciones estables reciben crédito del pasado y las obligaciones no desaparecen durante una crisis. El problema político es cómo comparar pérdidas pequeñas colectivamente antes de que cada persona las experimente como inconveniente privado y pasajero.

Vivían bastante bien

La narradora recuerda que en aquellos meses todavía vivían bien. No es cinismo. Comidas, trabajo, deseo y cuidado de la niña seguían siendo bienes reales. Gilead creció dentro de una sociedad aún operativa; la vida normal proporcionó tanto razones legítimas para seguir viviendo como cobertura para el avance. Cuando el día se volvió insoportable, cuentas, empleo, prensa y salidas ya habían sido retirados. La novela no describe una olla que hierva de forma automática, sino personas razonables enfrentadas a medidas fragmentadas. Su normalidad no las hace culpables del golpe; muestra el material temporal que el golpe supo utilizar.

La niña en la fotografía

Serena enseña más tarde una fotografía de la hija de Defred, criada por otra familia. Está bien vestida, sonríe y parece no necesitar a su madre. El régimen puede llamar a eso adaptación exitosa. Para Defred es el signo de que el secuestro ya se ha convertido en mundo normal para la niña. La victoria más profunda no consiste en prohibirle preguntar por su madre, sino en formar una vida donde la pregunta carezca de lugar. El esfuerzo de recordar no recupera a la hija. Conserva la posibilidad de decir que ese presente procede de decisiones y violencia, no de una naturaleza familiar que siempre hubiera debido ser así.

Obra comentada: Margaret Atwood, El cuento de la criada. Reescritura crítica independiente para lectores en español a partir de los ensayos chinos e ingleses.