Una canción vieja devuelve de golpe una calle completa. Sin embargo, quizá no añoremos aquella época en su totalidad.

Puede faltarnos una persona, una posibilidad aún abierta, cierta ligereza o una manera anterior de mirar el mundo.

La nostalgia ordena el decorado y suaviza lo incómodo. Engaña cuando transforma «esto importaba» en «debo regresar».

También puede informar al presente: ¿qué vínculo, qué calidad del tiempo o qué curiosidad se ha empobrecido ahora?

El mundo antiguo no vuelve, pero aquello que le daba valor puede encontrar otra forma en la vida de hoy.