No elevar a los dignos
El mérito convertido en escenario
«No elevar a los dignos» ha servido para acusar a Laozi de preferir un pueblo ignorante. Pero el verbo decisivo no es «digno», sino «elevar»: colocar una cualidad en lo alto, exhibirla como puesto y organizar alrededor de ella la competición. Cuando una comunidad convierte un tipo de mérito en la única medida visible, las personas dejan de cultivar una capacidad y empiezan a disputar su emblema. No se critica el talento; se critica la maquinaria que lo transforma en jerarquía y hace del reconocimiento un bien escaso.
Lo mismo ocurre con los bienes difíciles de obtener y con los objetos que excitan el deseo. La prohibición no recae sobre la riqueza o la belleza, sino sobre el gesto político de ponerlas en el escaparate como prueba de valor humano. Un gobernante puede decir que premia la excelencia y, sin embargo, estar fabricando ansiedad, imitación y resentimiento. Cuanto más brillante el cartel, más estrecho el camino por el que todos son empujados.
Vaciar la ocupación, fortalecer la vida
Las cuatro direcciones del texto —vaciar el corazón, llenar el vientre, debilitar la ambición y fortalecer los huesos— no son una receta de embrutecimiento ni un manual de salud. Describen un desplazamiento: reducir las identidades y apetitos impuestos desde arriba; asegurar en cambio las condiciones materiales y la capacidad real de actuar. Un corazón atestado de consignas no decide mejor. Un cuerpo alimentado y firme dispone de margen para encontrar su propio ritmo.
El sabio gobierna sin usar su saber como colonización. No obliga a la gente a desear lo que él ha declarado admirable, y tampoco organiza el país para que todos dependan de su esclarecimiento. Ese es el sentido político de wu wei: no ausencia de gobierno, sino ausencia de una mano que talla a cada persona según una plantilla. Cuando el poder deja de producir sin cesar aquello que después debe controlar, «nada queda sin gobernar» porque gran parte del desorden ya no ha sido fabricado por la propia intervención.