Leer The Tatami Galaxy
Cuatro ensayos que parten de una «vida universitaria de color de rosa» sin contenido para seguir a un hombre que cambia de camino sin cambiar él mismo, a un amigo molesto que siempre estuvo ahí y a un osito que, en todos los mundos, sigue colgado al alcance de la mano.
The Tatami Galaxy le concede de verdad a su protagonista un deseo muy conocido: si la vida actual es culpa de una mala elección inicial, volvamos al día de ingreso en la universidad, elijamos otro club y veamos si así llega a ser quien tendría que haber sido. La obra cumple ese deseo suficientes veces como para dejar a la vista lo que protege.
Estos cuatro ensayos leen la propia repetición como un argumento. Vuelven la misma habitación, las mismas personas, la misma queja y la misma pequeña tarea sin hacer. Al final, la posibilidad deja de ser esa versión sin defectos que discurre al lado de la vida y pasa a ser un acto concreto que todavía estamos a tiempo de realizar. Contiene revelaciones de toda la serie.
- 1 / 4Busca un yo que no existeUn estudiante de tercer curso vive en Kioto, en una habitación destartalada de cuatro tatamis y medio. Nada más abrir la boca, viene a decir lo siguiente: ahora que ha llegado la primavera de su tercer año de universidad, puede af
- 2 / 4Elija el camino que elija, sigue siendo el mismoAl principio del segundo episodio vuelve a estar delante de la torre del reloj. La misma primavera, el mismo tablón de anuncios que invita a apuntarse a los clubes. Esta vez cambia el club de tenis por el de cine.
- 3 / 4Ozu¿Cómo es Ozu? Según el protagonista, tiene la tez de quien lleva años sin ver el sol, ojeras y cara de monstruo. Le encanta ver cómo les va mal a los demás. Miente por costumbre. Se dedica a estropear lo que a otros les sale bien.
- 4 / 4El oso que seguía colgadoUna mañana despierta en su habitación. Cuatro tatamis y medio, la mesa, la estantería, el futón. Todo sigue como siempre. Abre la puerta. Al otro lado está la misma habitación de cuatro tatamis y medio.