Lecturas de Los diarios de la boticaria
Estos cinco ensayos avanzan a partir de una pregunta: en un sistema donde la posición depende de la atención ajena, ¿qué permite conservar algo propio? La respuesta pasa por tener un lugar al que ir que el propio sistema no haya concedido. Ese lugar ni siquiera tiene que ser bueno.
Maomao es el caso afirmativo de este argumento; Jinshi, el negativo. Las miles de mujeres del palacio interior forman la mayoría cuya situación este argumento permite entender. Desde los días que ella cuenta para marcharse hasta ese hogar del barrio del placer que no tiene nada de bueno, estos ensayos no preguntan cómo una muchacha inteligente se abre paso en la corte. Preguntan qué impide que la corte la convierta por entero en algo suyo.
La lectura abarca los primeros cuarenta y ocho episodios de la serie televisiva. La historia sigue abierta. Los ensayos contienen revelaciones completas de la trama de las temporadas primera y segunda.
- 1 / 5Lleva la cuenta de los díasConviene empezar por la idea que sostienen estos cinco ensayos. Ese lugar ni siquiera tiene que ser bueno. Basta con que exista. Maomao encarna el caso afirmativo; Jinshi, el negativo.
- 2 / 5No tienen adónde irEl ensayo anterior proponía una idea: para conservar algo propio dentro de este sistema, hace falta tener un lugar al que ir que no dependa de lo que el propio sistema conceda.
- 3 / 5Lo que el palacio no puede aprovechar viene de fueraLos dos primeros ensayos han sostenido una idea: conservar algo propio dentro de este sistema depende de tener un lugar al que ir que no haya sido concedido por él.
- 4 / 5Lo tiene todo, salvo una vida fueraEl argumento de esta serie ha dado ya tres pasos: conservar algo propio depende de tener un destino que el sistema no haya concedido; ese destino es, además, una fuente de recursos; y la inmensa mayoría de quienes viven…
- 5 / 5Ese lugar no tiene nada de buenoA lo largo de cuatro ensayos hemos vuelto una y otra vez a una palabra: fuera. Hasta ahora la hemos usado como si designara algo bueno. Maomao tiene un mundo fuera y por eso conserva algo propio.