Non DubitoEssays in the Self-as-an-End Tradition
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Ella envió su cadáver al campo de batalla

Han Qin (秦汉) · Reescritura en español · 2026-10-09

Sobre esta edición

Nota sobre la edición: Reescritura en español del original chino, cuya página permite alternar entre caracteres simplificados y tradicionales.

Después de morir en el ataque del Demonio Pistola, Aki Hayakawa volvió a ser utilizado en combate.

No es una metáfora. El poder de control de Makima no se limita a los vivos: puede utilizar demonios, poseídos y también muertos. Durante su combate contra el Demonio Pistola recurre al contrato de Aki con el Demonio del Futuro, cuando Aki ya ha muerto. Ni la muerte lo retira del conjunto de piezas que tiene a su disposición.

Este ensayo trata de eso. Y de otra cosa cuya forma es la opuesta.

Cómo funciona el control

Aclaremos primero el mecanismo.

Makima es el Demonio del Control. Su poder consiste en controlar a quienes considera inferiores: puede disponer a su antojo de sus pensamientos, sus palabras y sus actos.

Lo activa mediante el lenguaje. Lo dice y se cumple. Cada vez que utiliza ese poder, la obra cambia la tipografía. Si volvemos al primer capítulo, vemos que las primeras palabras que le dirige a Denji ya están escritas con esa letra.

Es decir, todo esto empezó en el capítulo uno. El lector tarda muchos capítulos en descubrir qué estaba viendo.

Volvamos a aquella viñeta: ella se agacha para hablar con un chico sentado en un charco de sangre. Le dice que sea su perro o muera allí.

En ese momento ya se está usando esa tipografía.

El control no se limita a los vivos.

Ese dato es la prueba material de este ensayo. Deja clara la naturaleza del poder: no trata con la voluntad de una persona, sino con algo que puede ponerse en marcha. Un cadáver y un ser vivo no se diferencian en este punto, porque lo que se necesita de ambos es lo mismo: que se muevan, que ejecuten una acción, que se los pueda dirigir hacia algún lado.

Si de una persona solo quedan esas partes, estar viva o muerta viene a ser lo mismo para este poder.

El cadáver de Aki

El propósito de toda la vida de Aki era matar al Demonio Pistola.

Pagó por él con largos tramos de su vida y aceptó una muerte espantosa que ya le habían anunciado.

Aki muere en el ataque del Demonio Pistola.

Durante ese combate, Makima utiliza el contrato que él había hecho en vida con el Demonio del Futuro.

Después, el Demonio Pistola ocupa su cadáver. Denji tiene que matar al Poseído de la Pistola. Makima ha utilizado al Aki muerto antes de ese último combate, no después.

Basta poner estos pasos uno junto a otro. No hace falta añadir nada.

Solo una precisión sobre el mecanismo: no es el único al que utilizan así. La obra menciona a otros muertos, llevados también al campo de batalla como piezas a disposición de alguien. No es una medida excepcional reservada a Aki. Es el uso habitual de ese poder.

Power

Veamos ahora la otra cosa, la que tiene la forma contraria.

Power es la Poseída de la Sangre. Desde que aparece, su manera de actuar queda perfectamente clara: miente, escurre el bulto, pone a sus compañeros delante para que reciban los golpes y, en cuanto hay peligro, se salva ella primero. No es un defecto ocasional. Es su sistema operativo.

Power empezó a relacionarse con Denji aprovechándose de él: lo engañó para que fuera a rescatar a su gato con la intención de que muriera.

Después vivieron juntos mucho tiempo. Comieron juntos, durmieron juntos. Kishibe los arrojaba juntos a toda clase de sitios donde se jugaban la vida, para entrenarlos. A los dos los mantenía a raya Aki.

Pero su sistema operativo no cambió. Seguía mintiendo, escurriendo el bulto, pensando primero en sí misma cuando había peligro. La obra no la sometió a una reforma moral.

En el tramo final, Makima mata a Power.

Después de esa muerte, sin embargo, ocurre algo más. Ahí quiero llegar.

Se negó

Los hechos fueron estos:

Denji había bebido sangre de Power. Algo de ella permanece en esa sangre. Con ayuda de Pochita, vuelve como Demonio de la Sangre y toma en brazos el cuerpo de Chainsaw Man. Era un paso que no figuraba en el guion de Makima.

Ese paso hizo que Makima perdiera por primera vez la sonrisa y mostrara su disgusto.

Acto seguido lanzó contra Power al Demonio Zombi, que tenía esclavizado, y a un gran número de cazadores de Seguridad Pública. Le exigió que obedeciera y devolviera a Chainsaw Man.

Al principio, el miedo hace vacilar a Power. Está a punto de ceder. Luego se niega.

La obra es muy concreta al mostrar ese momento: se niega porque lo que hay entre ella y Denji pesa más que su instinto habitual de supervivencia.

Power ataca a Makima y huye llevándose a Chainsaw Man. Los subordinados de Makima la persiguen y la hieren de gravedad.

Power se había pasado la vida intentando salvarse. Esa vez no.

El punto en que falla el poder

Pongamos las dos cosas una al lado de la otra.

Por un lado, alguien con un solo propósito en toda su vida. Paga por él con sus años, acepta por él una muerte espantosa y, al final, hasta su cadáver es aprovechado.

Por otro, alguien que siempre procura salvarse y que, justo cuando hacerlo le convendría claramente más, actúa en su propio perjuicio. El control no funciona con ella.

El poder falla en el momento en que alguien hace algo que va en su propia contra.

Hay que precisar esta frase, sin engrandecerla.

No significa que «la amistad vence al control». La obra no le da a Power un discurso razonado ni unas palabras elevadas. Ella ni siquiera explica del todo qué está haciendo. Simplemente, en ese momento no actúa como siempre.

Para funcionar, el control necesita una trayectoria previsible en la persona controlada: quieres vivir, así que harás esto; quieres alcanzar un objetivo, así que harás aquello. Eso es lo que Makima ha tenido siempre en sus manos.

En aquel instante, Power se sale de la línea. Su negativa no la vuelve más fuerte. Logra huir con Denji, pero esa huida no le salva la vida al final.

Solo ha dejado de seguirla.

Y esa línea es la base de todo el trabajo de Makima. A Denji lo sujeta por lo que desea; a Aki, por lo que se propone conseguir. Ambas cosas permiten hacer cálculos: saber qué quiere alguien permite prever hacia dónde irá.

Que una persona, en un momento dado, no vaya adonde se supone que irá no exige por sí mismo una gran fuerza. Tampoco produce por sí mismo un gran efecto.

Solo hace que el cálculo falle por un instante.

Y aun así no sobrevivió

Hay que añadir esta sección. De lo contrario, lo anterior podría leerse como una victoria.

Gravemente herida, Power llega con Denji a un contenedor de basura. Allí hablan. Le da su sangre y, a cambio, le pide que encuentre al Demonio de la Sangre y vuelva a convertirlo en Power, para que los dos puedan volver a ser amigos. Es su último contrato. Salva a Denji y desaparece.

La negativa no la mantiene con vida. Escapa de la persecución con Denji, pero no hace ceder a Makima ni gana ese combate para sí misma.

Su única consecuencia fue abrirle un resquicio a Denji. Ese resquicio surgió del «contrato entre Power y Denji», algo que Makima no había previsto. Gracias a él, Denji recuperó el control de su cuerpo y desapareció con ayuda de Kishibe, que lo recogió.

Es decir: aquello que la perjudicaba por completo dio un resultado, pero no para ella.

La obra no dicta sentencia sobre su gesto. Nadie sale a decir que Power hizo lo correcto, ni tampoco que fue una idiota. Su despedida ocurre en un contenedor de basura, en una conversación y un último contrato.

Deja que suceda y pasa a lo siguiente.

Denji aquel día

Denji está presente cuando llega el final del Poseído de la Pistola. Y también cuando matan a Power.

Al Poseído de la Pistola que ocupaba el cuerpo de Aki lo mató él.

A Power la mataron delante de él.

Eran las dos personas con las que había vivido, comido y discutido. Algo que nunca había figurado en su lista de deseos.

La lista decía pan, mantequilla, tocar unos pechos una vez. No decía «vivir con otras dos personas en un apartamento».

No lo había pedido. Había crecido por su cuenta.

Y luego desapareció.

Pero la persona que tenía todo eso en sus manos, ¿qué quería ella?

Lo veremos en el siguiente ensayo.