Literatura universal · Albert Camus
El extranjero: tres lecturas
El delito social de no narrar un sentimiento inexistente
Meursault no llora en el funeral de su madre. Bebe café, fuma, siente cansancio y al día siguiente nada con Marie. Cuando más tarde mata a un árabe, el tribunal convierte aquellos hechos verdaderos en la prueba de un alma criminal.
Estas lecturas no buscan absolverlo ni inventarle un duelo oculto. Examinan por qué una sociedad exige que la experiencia interior adopte un relato reconocible, cómo acusación y defensa se apropian de su «yo» y qué queda fuera cuando el mundo se divide entre normales y extranjeros.
- Ensayo 1 de 3No lloróEl escándalo del funeral no es la ausencia de sensibilidad, sino la negativa de Meursault a declarar lo que no siente.
- Ensayo 2 de 3Hasta su «yo» fue ocupadoFiscal y defensor discrepan sobre el alma de Meursault, pero coinciden en hablar desde dentro de él.
- Ensayo 3 de 3¿Quién está fuera?El título no dice de qué lado se encuentra el extranjero; obliga al lector a elegir la frontera.