Demódoco canta Troya: ¿debe detenerse el relato de todos ante las lágrimas de uno?
Incluso un canto verdadero y hermoso puede tener que cambiar de forma ante el dolor de quien vivió el acontecimiento.
La escena
En el banquete feacio, Demódoco canta la guerra de Troya y los invitados disfrutan. Solo Odiseo, todavía oculto, cubre su rostro y llora; Alcínoo lo advierte.
Otra lectura
La memoria pública vuelve compartible un hecho. Pero la epopeya fácil de compartir puede convertir la herida de un participante en objeto de placer.
La pregunta abierta
El rey no declara falso el canto: lo detiene y pregunta al huésped. Un buen relato conserva libertad para hablar y sensibilidad para cambiar ante las lágrimas.
Reescritura española independiente de las lecturas china e inglesa. No juzga a los héroes desde el presente ni reduce la épica a consignas: mantiene abiertas sus preguntas humanas.