La muerte de Hundun: cuando nuestra plenitud se vuelve medida del otro
Dos emperadores quieren agradecer a Hundun, pero solo imaginan mejorarlo haciéndolo semejante a ellos.
La escena
Shu y Hu observan que Hundun no tiene aberturas para ver, oír, comer y respirar. Le perforan una cada día; al séptimo muere quien siempre los había recibido con bondad.
Otra lectura
Lo inquietante no es la malicia, sino la buena intención. Su propio cuerpo se vuelve imagen indiscutible de plenitud: la diferencia se llama defecto y la gratitud se transforma en reconstrucción.
La pregunta abierta
A veces intervenir es necesario. Precisamente por eso, antes del primer corte conviene preguntar si la carencia pertenece al otro o solo a que no tiene nuestra forma.
Reescritura española independiente de las lecturas china e inglesa. Las tradiciones no se funden en una sola doctrina; cada escena conserva su propia pregunta.