En un conflicto, un error pronto explica a la persona entera. La crítica de un acto se vuelve veredicto sobre todo su valor.

Atribuir responsabilidad exige más precisión: ¿qué palabra, qué efecto, qué reparación?

No reducir a la persona no obliga a conservar la relación. Podemos irnos, pedir protección o reclamar una sanción.

Lo importante es dejar posible otra conducta y mantener nuestro juicio abierto a hechos nuevos.

Esa precisión no es indulgencia. Impide que una responsabilidad concreta se convierta en enemistad ilimitada.