Si solo la confesión profunda cuenta como relación verdadera, hablar del tiempo o la comida parece vacío.

La charla ligera es un puente de bajo riesgo. Ambas personas pueden medir el ánimo y elegir cercanía o distancia.

No toda relación necesita intimidad. Un intercambio amable entre vecinos puede ser limitado y completo.

A veces la charla sí evita indefinidamente un tema necesario. Esa huida debe reconocerse aparte.

La superficie no siempre es carencia. Puede proteger el derecho a no exponer lo más íntimo para merecer acogida.