Percibir tensión o cansancio ayuda a escoger el momento y evitar una herida innecesaria.

Pero anticipar reacciones puede censurar nuestras razones antes de que aparezcan: «les sentará mal» pone fin a la pregunta.

El ambiente es un hecho entre otros, no un veredicto. Nuestra predicción sobre los demás también puede ser errónea.

Podemos posponer palabras importantes ajustando momento y tono, siempre que fijemos de verdad cuándo volveremos a ellas.

Leer la sala se vuelve madurez cuando nuestra propia voz todavía cuenta como la de un participante.