La infancia o un fracaso antiguo explican por qué una situación todavía asusta. Comprenderlo reduce la culpa y ayuda a buscar apoyo.

Sin embargo, «soy así por aquello» puede convertirse en una orden dirigida al futuro. La responsabilidad del pasado no le da derecho a gobernar siempre.

Cambiar exige tiempo, recursos y a veces tratamiento; nadie elige todo libremente. Eso no obliga a negar los pequeños márgenes que sí existen.

Conserva la historia y añade las condiciones y apoyos actuales. Tener pasado no significa pertenecerle.

Comprender las causas no borra el efecto sobre otros. Podemos relacionar una acción con nuestra historia y aun así pedir perdón o reparar. Recuperar la autoridad del presente significa recuperar también la capacidad de responder.