En cuanto una obra o una acción debe existir de verdad, nuestras carencias se vuelven precisas. Un saber antes abstracto bloquea ahora el siguiente paso.

Cambia el orden: empezamos por el problema, probamos, fallamos y regresamos a unos fundamentos cuya necesidad ya comprendemos.

La dirección no hace agradables todos los ejercicios. Permite saber para qué sirve la repetición y si el esfuerzo pedido guarda proporción.

También selecciona el modo de aprender: lectura solitaria, consejo experto, ensayo colectivo o delegación consciente.

Las capacidades abren direcciones, pero las direcciones también eligen y desarrollan capacidades. Detrás del aprendizaje autónomo suele haber un compromiso concreto con el mundo.