Explicas que un plazo es imposible y recibes «te falta espíritu de equipo»; los números se vuelven evaluación del carácter.
Cuanto más razonas, más material das para llamarte conflictivo, mientras el calendario nunca se examina.
Apartemos la etiqueta y volvamos brevemente al hecho, al riesgo previsto y a la pregunta sin contestar.
Guardar constancia o cambiar de interlocutor puede ser necesario si la propia conversación está bloqueada.
La actitud se puede discutir, pero no debe servir de respuesta sustitutiva a cualquier razón incómoda.