Muchas obras fracasan cuando casi están terminadas
Antes de que ocurra
Lo quieto es fácil de sostener; lo que aún no muestra señal, fácil de prevenir; lo frágil, fácil de derretir; lo diminuto, fácil de dispersar. Actúa antes de que exista y ordena antes del desorden. Laozi no promete control absoluto del futuro. Dirige la atención al momento en que una tendencia todavía no se ha convertido en identidad e infraestructura.
Un árbol que dos brazos no abarcan nace de un brote; una torre de nueve pisos comienza con un montón de tierra; un viaje de mil leguas empieza bajo los pies. La escala final puede intimidar, pero nunca apareció entera. Cada gran constructo fue una acumulación de gestos pequeños, y por eso también puede comprenderse volviendo a ellos.
Al final, como al principio
Quien fuerza fracasa; quien aferra pierde. El sabio no fuerza y no fracasa, no aferra y no pierde. La gente suele arruinar sus asuntos cuando están a punto de completarlos porque el éxito cercano cambia la atención: dejamos la tarea y empezamos a proteger la imagen de vencedores.
Cuida el final como cuidaste el comienzo y no arruinarás la obra. El sabio desea no desear, aprende a no acumular aprendizaje como prestigio y ayuda a las cosas a seguir su propio curso sin atreverse a hacerlas. Volver atrás no es retroceder: es recuperar el punto donde la acción todavía respondía a lo real y no al cartel del resultado.