Lo mejor es lo que menos se parece a su rótulo
Una realización que conserva falta
La gran culminación parece incompleta, pero su uso no se desgasta. La gran plenitud parece vacía, pero no se agota. Lo más recto parece curvo; la mayor destreza, torpe; la elocuencia más grande, tartamudeo. Laozi no celebra la incompetencia. Separa la capacidad de los signos con los que una época decide reconocerla.
Una obra realmente completa mantiene una abertura para nuevos usos; una persona llena de experiencia conserva capacidad de recibir. Por eso parecen insuficientes ante el escaparate. La perfección visible necesita borrar costuras, dudas y dependencia; precisamente ese borrado vuelve frágil el resultado. Lo vivo tiene remanente y, desde la perspectiva del producto cerrado, el remanente parece defecto.
Movimiento y quietud en su momento
La actividad vence el frío; la quietud vence el calor. Ninguna es superior en abstracto. Su valor aparece en relación con una condición. Usar movimiento contra toda dificultad produce fiebre; usar quietud contra toda urgencia produce congelación. La destreza consiste en no convertir el remedio de una situación en identidad permanente.
Claridad y quietud pueden enderezar el mundo porque permiten que el exceso pierda combustible. Tampoco son una postura estética: a veces la claridad exige hablar y la quietud exige no reaccionar. Este capítulo cierra el quinto grupo desarmando la obsesión por parecer. Cuanto más profunda una capacidad, menos necesita coincidir con su rótulo.