Non DubitoEssays in the Self-as-an-End Tradition
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Literatura universal · Tolstói · 6 ensayos · 05 / 06

No se volvió al oír el disparo: cuando Karatáiev se convierte en sentido

El recuerdo de Karatáiev sostiene a Pierre, pero no equivale a aquel hombre con necesidades propias ni borra la mirada que no se atreve a responder.

Una mirada que no se atreve a responder

Enfermo e incapaz de seguir la marcha, Karatáiev permanece sentado bajo un abedul. Mira a Pierre con los ojos llenos de lágrimas: quiere que se acerque para decirle algo. Pierre no se atreve. Finge no haber visto aquella mirada y se aleja. Cuando la columna se pone en marcha, se vuelve una vez y ve a dos franceses junto a Karatáiev; después ya no mira atrás. Suena un disparo. Los dos soldados lo adelantan y uno lleva el fusil todavía humeante. El pasaje muestra miedo y evasión, no la certeza de que detenerse habría sido inútil.

Los retales que quería guardar

Antes, Karatáiev ha cosido una camisa nueva para un soldado francés. El hombre le paga, pero también reclama los retales. Karatáiev pensaba usarlos para envolverse las piernas y los entrega con una tristeza repentina. El francés examina la tela, mira a Pierre como preguntándole algo, se ruboriza y devuelve los restos. Esos gestos no nos autorizan a fijar un único motivo. Karatáiev se alegra de la bondad del otro; también importa que antes le haya dolido desprenderse de la tela. Tenía una necesidad y un uso pensado para ella. No era solo un símbolo de generosidad al que nada le hacía falta.

Lo que el sueño no resuelve

La noche de la muerte de Karatáiev, todavía cautivo, Pierre sueña con una esfera viva de gotas en movimiento: la de Karatáiev se expande y desaparece de la superficie. Al despertar ve al perro junto al fuego. Se le agolpan la mirada, el disparo y el aullido. Está a punto de comprender la muerte, pero se interpone el recuerdo de una tarde de verano con una mujer polaca. Lo liberarán a la mañana siguiente, antes del amanecer. La imagen de una vida que continúa y la dificultad de reconocer esta muerte particular caben en la misma noche; una no resuelve sin más la otra. La paz que Karatáiev aporta a Pierre no nace después del disparo: tiene raíces en el tiempo que compartieron. No hace falta declarar falsa esa gratitud ni dictaminar que Pierre solo utilizó al otro. Pero el recuerdo que nos sostiene no abarca necesariamente a toda la persona. ¿Puede conservar también al hombre que quería guardar unos retales y que al final aún tenía algo que decir? La pregunta deja abierta una tensión, no un diagnóstico moral: recibir el consuelo sin borrar la mirada a la que no se respondió.

Reescritura española independiente de las lecturas china e inglesa. No cierra la novela ni en la necesidad histórica que borra elecciones ni en la historia heroica que explica el mundo solo mediante individuos. Contiene spoilers completos.