Dos cuentas
Eddie conserva solo el daño recibido y elimina del registro su propia violencia. Angela hace lo contrario: escribe contra sí el veredicto que corresponde a los actos de otro.
La escena jugada
Eddie sufrió humillación real. Convierte ese hecho en permiso permanente para matar y, para conservar a la víctima, deja de contar al agresor posterior como la misma persona.
La cuenta que opera
Angela lleva el abuso paterno como prueba de su propia suciedad. Traslada el acto del culpable a su valor y termina negándose incluso el derecho a ser rescatada.
La pregunta para quien juega
Son errores opuestos, pero ambos separan identidad y acción. Otra vía mantiene entero el daño recibido y asume en primera persona únicamente lo que uno mismo hizo.
Esta edición en español es una reescritura autónoma que no reduce a los demás personajes a la mente de James. Contiene spoilers decisivos.