El sueño también interrumpe la conciencia y, sin embargo, lo aceptamos. Temer morir no es simplemente temer dejar de percibir.
El sueño ya está organizado alrededor del regreso. Un despertador, un desayuno y otras personas esperan a quien se levantará.
En la muerte falta ese momento en que la misma persona retoma sus relaciones y planes.
La comparación no debería volver ligera a la muerte. Su diferencia muestra con más precisión qué intenta proteger el miedo.
Pensar en ella no consiste en practicar la ausencia, sino en elegir con cuidado los vínculos a los que todavía podemos responder.