El placer de esta noche tiene cuerpo; el cansancio del mes próximo todavía no. Nuestra vejez se parece con facilidad a la vida de un extraño.

Sin embargo, esa persona recibirá nuestras deudas, nuestro descanso, lo aprendido y los caminos que hayamos dejado abiertos.

También existe el error contrario: sacrificar siempre el presente convierte a quien vive hoy en materia prima del mañana.

Presente y futuro son dos posiciones de una misma vida que no pueden hablar a la vez. Ninguna debería silenciar del todo a la otra.

Una buena decisión no reparte siempre por igual. Protege la necesidad actual y reserva un lugar para quien heredará sus consecuencias.