La escena

Fascinado por el andar elegante de Handan, un joven lo imita con tanto empeño que olvida su propio paso y vuelve a casa gateando. El modelo no era malo; la imitación nunca regresó a habitar su cuerpo.

Lo que la moraleja deja fuera

Al principio aprender suele exigir copia: una frase, una digitación, una forma de trabajar. Cuando reproducir al maestro se vuelve el objetivo, la habilidad desaparece al cambiar la situación. Una capacidad que solo existe ante el evaluador sigue siendo prestada.

Volver a abrir el final

Una buena educación no ata para siempre al alumno al modelo. Muestra por qué funciona una forma, la mezcla con la experiencia propia y permite otro paso cuando cambia el terreno. La señal de haber aprendido no es la copia perfecta, sino seguir caminando cuando el maestro ya no está.