La escena

Un pez atrapado en una rodada seca pide un poco de agua. El hombre promete viajar al sur y desviar un gran río. El pez responde que, cuando termine ese magnífico proyecto, podrá buscarlo en la tienda de pescado seco.

Lo que la moraleja deja fuera

La ayuda tiene tamaño y también tiempo. La comida de hoy puede preceder a la beca de mañana; la seguridad de esta noche, a la reforma futura. Los grandes planes parecen tan nobles que a veces sirven de excusa para negar la pequeña petición presente.

Volver a abrir el final

El auxilio inmediato tampoco debe sustituir al cambio estructural. La cuestión es el orden: primero agua suficiente para llegar a mañana, luego el río. Una ayuda enorme que llega tarde equivale, dentro de la vida de quien esperaba, a ninguna ayuda.