La escena
El zorro dice al cuervo que, si su voz iguala la belleza de sus plumas, debe ser el rey de las aves. Para demostrarlo el cuervo abre el pico y pierde el queso. La trampa no es solo el elogio, sino la identidad atractiva con su examen incluido.
Lo que la moraleja deja fuera
La aprobación nos dirige tanto como la crítica: “una persona valiente haría esto”, “un experto de verdad sabría”, “una buena madre aceptaría”. La etiqueta contiene la conducta que debe probarla. Creemos mostrarnos libremente cuando quizá el zorro escribió la prueba.
Volver a abrir el final
No todo elogio es sospechoso. Conviene preguntar qué estamos a punto de entregar para conservar la imagen recibida. Si seguimos siendo libres de no cantar y rechazar el papel, el elogio puede ser un regalo. De lo contrario es una orden pronunciada con suavidad.