La escena
El ratón urbano se burla de la mesa modesta e invita a su amigo a un banquete. Pero cada ruido obliga a huir de perros y personas. El ratón de campo elige menos comida y más tranquilidad, y regresa a casa.
Lo que la moraleja deja fuera
No hace falta declarar vencedor a uno de los dos. Conocen la misma riqueza y el mismo riesgo, pero sitúan las pérdidas en lugares distintos. El problema empieza cuando una clasificación personal se presenta como definición objetiva de la vida lograda.
Volver a abrir el final
El consejo puede mostrar condiciones y costes. Si decide también cuánto debe pesar cada cosa para el otro, la buena intención se acerca al dominio. Compartir una vida buena no es llevar a todos al mismo lugar, sino permitir una elección informada y conservar el camino de regreso.