La escena
Un conejo que corre choca por casualidad contra un tocón y muere. El campesino obtiene comida sin esfuerzo, abandona el campo y espera al siguiente conejo. Su error no es solo la pereza: ha tomado un acontecimiento feliz por un método.
Lo que la moraleja deja fuera
El éxito interrumpe el examen. Suben las ventas, una publicación se vuelve viral, una inversión gana. Cuanto mejor es el resultado, más fácilmente elegimos “mi procedimiento era correcto” y borramos el azar, el momento y la acción ajena. Una causalidad que el fracaso habría puesto en duda queda consagrada por un solo premio.
Volver a abrir el final
Para saber si el método puede repetirse hay que mirar las condiciones: qué produje yo y qué ocurrió por azar. Podemos celebrar la suerte sin convertirla en ley del mundo. Antes de regresar al tocón conviene mirar el campo que dejamos sin cultivar.