La escena

Impaciente porque sus plantas crecen despacio, un hombre tira de cada brote hacia arriba. Por la tarde el campo parece más alto; al día siguiente las raíces dañadas se marchitan. El problema no era el tiempo de las plantas, sino el adulto que no sabía esperar.

Lo que la moraleja deja fuera

Hay ayuda que sostiene el crecimiento y ayuda que fabrica su apariencia. Dar todas las respuestas, hacer la tarea del niño o borrar cada error de un empleado mejora el resultado inmediato. Si no queda una fuerza propia para el siguiente paso, la ayuda solo ha producido dependencia.

Volver a abrir el final

La alternativa no es abandonar: los brotes necesitan agua, luz y tierra. La dificultad está en saber qué aportar y cuándo retirar la mano. Una buena ayuda no confisca el logro; prepara las condiciones para que el otro pueda producir por sí mismo el paso siguiente.