No acercarse puede parecer frío. Sin embargo, la distancia protege fuerzas, previene dependencias y conserva dos vidas.
La distancia respetuosa admite ajustes. Puede explicarse, escuchar el límite ajeno y elegir puntos de encuentro.
La distancia guiada por el miedo cierra el futuro con una herida antigua y trata a desconocidos como culpables.
No siempre se separan con claridad. La seguridad puede seguir primero mientras vuelven a ser posibles pruebas pequeñas.
La distancia no es fracaso relacional. Su sentido depende de si construye un muro total o una cercanía sostenible.