Dividir la distancia parece equitativo: cada parte cede lo mismo y la solución se dibuja fácilmente.
Pero si una persona protege un límite y la otra quiere cruzarlo, el punto medio permite media invasión.
Las cifras iguales también pueden pesar distinto. Diez de cien y diez de diez no son la misma pérdida.
La justicia mira puntos de partida, riesgos, necesidades y cargas anteriores. Rechazar el medio no siempre rechaza el diálogo.
El medio es solo un lugar geométrico. Lo justo pregunta qué se protege y en quién se acumula el coste.