Cuando alguien sufre queremos señalar la mejor salida. Una experiencia semejante nos hace sentir que ya sabemos.

La empatía acerca al dolor, pero no ordena todos los valores de esa vida. Circunstancias parecidas admiten decisiones distintas.

En una emergencia quizá haya que decidir provisionalmente por otro. El objetivo debe ser devolverle la capacidad de elegir.

Ofrezcamos información, tiempo y recursos, y preguntemos qué ayuda desea. «Yo haría» es un testimonio, no una orden.

La empatía también se mide por el espacio que deja a una decisión diferente de la nuestra.