Tras una larga búsqueda personal, trabajo, relación y afición se evalúan según revelen o no el «yo verdadero».

Entonces importa más la coherencia con la imagen que la experiencia. Incluso el placer se rechaza si no encaja con el tipo elegido.

No vivimos después de habernos entendido. Nos entendemos viviendo, y una tarea o una relación muestra lo que aún no tenía nombre.

Pregunta también qué necesita la situación y a qué quisieras contribuir. El autoconocimiento funciona cuando libera atención para algo distinto del yo.

También hay épocas en las que nada nos atrae lo suficiente para sacarnos de nosotros mismos. No lo convirtamos en otra falta de identidad. Sostener la vida diaria y alimentar curiosidades pequeñas puede desplazar lentamente el centro.