«Lo elegiste» es fácil de decir. Lugar, salud, familia y acceso a oportunidades restringen caminos.
Algunas personas también prefieren tiempo, trabajo significativo u otra forma de logro. No todas las historias tienen la misma causa.
Una dificultad financiera debe tratarse como problema real, no como defecto de carácter.
Mira ingreso, estabilidad, salud, relaciones y dirección que la persona quiere conservar. Ninguna cifra merece todo el veredicto.
También sería peligroso romantizar la dificultad diciendo que alguien «no eligió el dinero». Si quiere mejor remuneración, merece apoyo. Tener otros valores nunca obliga a aceptar condiciones injustas.