Una remuneración alta compensa a veces formación larga y gran responsabilidad. Reconocerlo no convierte el sueldo en medida humana.
El mercado paga según demanda, negociación, propiedad e instituciones. Los cuidados imprescindibles siguen a menudo mal pagados o gratuitos.
Si el ingreso se vuelve nota personal, quien gana poco pierde respeto y quien gana mucho queda preso de la cifra que debe proteger.
Se puede discutir la diferencia salarial sin ligar a ella el respeto básico. Una persona excede el precio de su papel.
Separar salario y valor humano no justifica los salarios bajos. El respeto también exige condiciones donde cuerpo y tiempo puedan vivir. Precisamente porque la persona supera su precio podemos discutir un precio que la destruye.