Un préstamo puede hacer posibles vivienda o estudios hoy inalcanzables. Endeudarse no es en sí un fallo moral.
Pero el pago distribuye de antemano el tiempo de un yo futuro que aún no conocemos. Cambiar de oficio o descansar se vuelve más difícil.
Además del interés, mira qué ocurre si baja el ingreso y qué salidas o revisiones existen.
Una buena deuda puede ampliar el futuro. La capacidad de pagar no basta si no deja ninguna posibilidad de cambiar de rumbo.
Antes de endeudarte, imagina una caída de ingresos, una enfermedad o una nueva responsabilidad. No para preverlo todo, sino para comprobar caminos de revisión, venta o ayuda. Una salida accesible también forma parte del coste.