Dar cifra a cuidados, hogar y trabajo invisible demuestra que lo gratuito no carece de valor.
Pero si una hora con un amigo se mide por el ingreso perdido, la relación empieza a parecer una pérdida.
El precio organiza intercambios, no todo significado. Esperar, jugar o acompañar importan aunque nadie compre la hora.
Calcula donde haya que proteger un trabajo y elige también dónde termina el cálculo. Proteger el tiempo es conservar una parte que no se vende.
Poner cifra al tiempo ayuda a negociar salario y carga. Si el mismo precio permanece pegado al descanso, la hora protegida vuelve al mercado. Un límite necesita saber calcular y también saber cerrar la cuenta.