¿Ahorrar para después o vivir una ocasión irrepetible hoy? Las dos voces son nuestras.
Ignorar el futuro le envía la factura. Absolutizar su seguridad convierte el presente en sala de espera eterna.
Distingue oportunidades irreversibles, protección básica y decisiones que podrán repararse.
Presente y futuro no son extraños ni idénticos. Ser responsables es no quitarse mutuamente todo el tiempo.
Ningún reparto entre hoy y mañana seguirá siendo justo siempre. Edad, salud y responsabilidades cambian. La revisión periódica es mejor que un porcentaje sagrado; el yo futuro tampoco puede fijar al presente con una sola decisión.