Hay saldo y crédito disponible. «Puedo comprarlo» sigue siendo solo la primera respuesta.
Poseer exige espacio, cuidado, tiempo para aprender y a veces la culpa de no utilizar.
Pregunta a qué renuncias y si el objeto tiene de verdad un lugar en tus días.
No comprar no niega el deseo. Puede reservar tiempo y espacio para lo que hemos elegido de verdad.
Esperar treinta días, alquilar o probar no combate el deseo. Da tiempo para imaginar el objeto dentro de los días reales. Así el poder de comprar se transforma en poder de elegir, incluida la posibilidad de no hacerlo.