«Me privo ahora para vivir después» puede ser necesario. Pero el después se desplaza con cada nueva condición.

Si descanso, vínculos y salud siempre se aplazan, nunca practicamos la vida que queríamos proteger.

Un plan necesita cantidad, plazo y revisión. También debe reservar algo para lo que solo existe hoy.

Presente y futuro no son rivales. Cuidar ambos impide que una versión de nosotros posea todo el tiempo.

La parte reservada al presente no tiene que ser lujosa. No aplazar un cuidado, visitar a alguien, comer sin prisa: hay tiempos que el saldo futuro no podrá recomprar. Reconocerlos también pertenece al plan.