«Si te gusta, lo harás gratis.» Tal vez otra persona paga la vivienda o realiza el trabajo invisible.

Callar sobre dinero hace que cuidados, hogar y creación sean fáciles de explotar. La pasión se convierte en permiso para pagar poco.

No todo necesita precio. Pero sí debemos saber quién da su tiempo, quién carga con el riesgo y si la situación puede sostenerse.

Antes de proclamar un valor superior al dinero, mira las condiciones que lo mantienen. Un fin noble no elimina la justicia.

Algunas actividades quieren seguir siendo voluntarias y gratuitas. Para proteger esa libertad, debe existir retirada y elección real. La necesidad de una organización no debería contarse como virtud de quien tiene menos capacidad de negarse.